Una de las películas del género más celebradas de 2025 que ratifica el renacimiento de una franquicia que parecía agotada con una propuesta no vista antes
Después de que Dan Trachtenberg revitalizase la franquicia Predator con el estreno de Predator: La presa, una película que se estrenó directamente en 'streaming' pero que fue un auténtico éxito en 2022-, la saga de ciencia ficción ha seguido expandiéndose y a finales de 2025 estrenó su sexta película: Predator: Badlands, también dirigida por Tratchtenberg pero protagonizada por un elenco diferente, Elle Fanning y Dimitrius Schuster-Koloamatangi, y una premisa que se aleja bastante de lo que habíamos visto hasta ahora en la franquicia.
Tras su estreno en las salas de cine el 7 de noviembre de 2025, Predator: Badlands ya puede disfrutarse en 'streaming': Disney+ la acaba de incorporar a su catálogo solo tres meses después de su debut en pantalla grande.
Una gran oportunidad para ver desde la comodidad de tu casa una película de 1 hora y 45 minutos de duración que cerró 2025 como una de las películas de ciencia ficción más celebradas de 2025: tiene una puntuación de 86% de reseñas positivas por parte de la crítica según el sitio web Rotten Tomatoes y de 95% por parte de la audiencia.
Desde un enfoque no planteado antes en la saga, en Predator: Badlands asistimos al punto de vista de un joven Depredador, Dek (Schuster-Koloamatangi), que es desterrado de su propio clan. Los demás no lo ven como un guerrero fuerte e intrépido y lo consideran inútil para el grupo. A partir de entonces, Dek debe valerse por sí mismo en un planeta remoto, pero no permanece solo por mucho tiempo, puesto que se cruza con la androide Thia (Fanning), en quien encuentra una aliada inesperada. A partir de entonces, ambos cazan juntos y, finalmente, deben enfrentarse a una amenaza aparentemente insuperable.
"[En Predator: Badlands] El predator se presenta como el héroe de la acción, lo que se carga por completo la historia de la franquicia, aunque dentro del lore tiene sentido", reflexionaba Alejandro G. Calvo en su crítica para SensaCine que puedes ver sobre estas líneas y en la que ponía de manifiesto que a la saga empezaba a notársele bastante el Disney: "Tiene un carácter ochentero súper marcado y está mucho más cerca de Willow que de cualquier entrega de su propia saga. Hay una 'Disneyficación' clara de Predator. Es un producto mucho más amable, con la violencia más bajada".
Pero eso no tiene que ser malo necesariamente. De hecho, la película está bien escrita, bien actuada y resulta de lo más disfrutable pese a su evolución a un producto más light y universal dentro de la franquicia, que antes de la entrada en acción de Tratchenberg no había acertado con sus propuestas.