Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas forman el primer equipo de sonido formado únicamente por mujeres que ha ganado el Goya. Ahora van a por Hollywood
La carrera de premios siempre es emocionante. En apenas unos meses se dan cita algunas de las producciones más importantes para las academias de cine de todo el mundo y todos los cinéfilos intentan ponerse al día con los títulos nominados. Este año, Yasmina Praderas, Laia Casanovas y Amanda Villavieja lo viven con especial ilusión. Ellas forman el equipo de sonido de Sirat, que ha resultado ser el primer equipo de sonido compuesto únicamente por mujeres en ganar un Goya. Ahora quieren ir a por el Oscar. Esta noche conoceremos si vuelven a hacer historia, esta vez de manera internacional.
Nos reunimos con ellas en Los Ángeles unos días antes de celebrarse la ceremonia. "Estos días estamos pudiendo ocmpartir muchas cosas con otros profesionales nominados y está siendo incluso embriagador", nos cuentan desde Estados Unidos, donde culminan un camino que llevan recorriendo casi un año. Los premios Goya, los Gaudí, los galardones europeos y la gran cita de los Óscars... Vivir esta carrera de premios ha sido una verdadera "montaña rusa de emociones". Las nominadas reconocen haber pasado por muchos altibajos durante estos meses, mezclando el cansancio con una enorme alegría.
Reconocen que, aunque no se hagan con la estatuilla, solamente el hecho de vivir la ceremonia desde el Dolby Theater como nominadas ya es algo que no podrían haber imaginado nunca. "Desde el momento alfombra roja. Estar ahí dentro me parece muy curioso. Siento que en el momento en que estemos sentadas en la gradería estaremos nerviosísimas", reconocen.
Resulten ganadoras o no, el hecho de que Sirat aparezca nominada junto a Valor sentimental o La voz de Hind ya es un escaparate a la industria internacional. En su caso en concreto, ha sido también un modo de decirle al espectador lo mucho que influye el sonido en la experiencia cinematográfica. La película de Oliver Laxe consigue sumergirnos en su mundo de tensión gracias a la labor de Yasmina, Laia y Amanda.
¿Qué directrices os dio Oliver Laxe desde el principio sobre cómo debía sonar Sirat?
Amanda Villavieja: Creo que desde el principio, mucho antes de empezar a rodar esta película, Oliver siempre habló que quería hacer una película sobre raveros en el desierto. Ese imaginario ya convocaba la sensación de una rave y esa fue siempre la primera energía que contó para la película.
Laia Casanovas: Todas las escenas de la rave fueron recreadas. Es verdad que en ese momento que las estábamos recreando, una cosa que nos preocupaba era que no tuvieran la verdad que tenían las imágenes. Después de varias pruebas, una cosa que vimos que nos estaba funcionando era recrear en sonido toda esa escenografía igual que se recreó en rodaje. Grabamos toda la música a través de un 'sound system' igual que el de la película. Esto nos daba la huella particular de sonido que tienen los altavoces y la dimensión sonora. Al final estos 'sound system' que hay en la rave son un muro de sonido espectacular. Es un templo para bailar, para tener este ritual un poco de vivir la música y dejarte llevar por ello.
Yasmina: Hay una parte de registro de documental en la preparación de esa especie de campamento. Es como construir una pequeña ciudad en medio de un desierto, donde hay carpas, donde está el 'sound system'. Ese muro de altavoces lo conforman altavoces de distintos colectivos, de raveros de distintos lugares y entonces eso es bonito: como que se juntan, cada uno trae los suyos y al final se organiza todo ese muro.
Grabamos toda la música a través de un 'sound system' igual que el de la película. Esto nos daba la huella particular de sonido que tienen los altavoces y la dimensión sonora. Al final estos 'sound system' que hay en la rave son un muro de sonido espectacular. Es un templo para bailar, para tener este ritual un poco de vivir la música y dejarte llevar por ello
¿Cómo trabajáis el contraste entre el bullicio de la fiesta y el silencio del desierto? ¿Es algo que habéis tenido en cuenta?
Amanda: Sirat es un viaje que nos transporta desde lo más intenso, desde lo más hipnótico, que es esa primera parte de la película desde la que partimos. Suelo decir que es una película que va de lo colectivo a lo individual. Entonces, el trabajo con esas dinámicas fue un ejercicio de tomar ciertos riesgos, de entender también que los silencios no son silencios como tal, sino que están llenos de significado, porque todo el trabajo en los desiertos tiene una evolución narrativa que se transporta con la propia experiencia de los personajes y lo que intentamos hacer siempre fue traspasar eso al espectador, que el espectador pudiese vivir la experiencia y la evolución narrativa que están viviendo los personajes.
Laia: Es una película que trabajamos de una forma muy colectiva en postproducción. Empezamos la postproducción de sonido en una fase muy temprana de montaje porque al ser una película que casi no tiene diálogo, el ritmo varía mucho según el sonido que le coloquemos. Teníamos que decidir cómo colocar las piezas para tener esta máxima tensión posible. Dentro de esta mezcla de géneros podríamos decir que hay momentos de tensión más western, ¿no? Fue un trabajo de cómo encontrarle la rítmica a todos estos sonidos y generar una sensación de montaña rusa que parece que va a bajar, pero no baja nunca. ¿Cómo generar tensión en estas secuencias desde el sonido, no? ¿Cómo construir rítmicamente algo para hacer que vaya subiendo hasta que explote?
Yasmina: El trabajo con las transiciones de sonido también fue un ejercicio muy de conciencia y narrativa a la hora de definir en qué momento y por qué debíamos ser drásticas cortando secuencias a nivel sonoro y en qué momentos debíamos combinar ambos mundos para que continuasen su viaje. Tiene conexión también con la estructura de la película. Siempre hay un puente al que va saltando. Se acelera la tensión y cambia otro espacio, ¿no? O el espacio se vacía completamente. Es algo que gravita en la película.
¿Cómo generar tensión en estas secuencias desde el sonido, no? ¿Cómo construir rítmicamente algo para hacer que vaya subiendo hasta que explote?
¿Creéiss que el público comprende la importancia del sonido en las películas? ¿Os gustaría contarnos algo al respecto?
Amanda: Justamente Sirat nos ha permitido, por su estructura, hacer un ejercicio consciente del sonido que va ligado más allá de la técnica, va ligado también con lo artístico y creemos que en este caso el espectador ha podido experimentar y vivir la importancia narrativa del sonido y cómo recoge la experiencia cinematográfica.
Laia: A veces se dice que el sonido es un poco invisible. O sea, cuando hay un buen sonido es lo que nos permite ver una película con continuidad y que no salgamos de ella y que vivamos las emociones que tenemos que vivir. Creo que una cosa que ha conseguido Sirat es que se ve cómo se apoya en el sonido. Porque el sonido de la película también se utiliza como pulso narrativo. Hay algunas escenas que se introducen desde el sonido y no desde el diálogo. Cada vez las películas están más dialogadas y esta película vuelve un poco a este lenguaje que confía en el poder de la imagen y del sonido para contar los hechos. Significa que cuando le damos al público este tipo de cine que se disfruta en sala, que se disfruta en colectivo, la gente responde.
Yasmina: Sirat realmente es una fusión entre la música, la atmósfera... Los detalles realmente son como paisajes, son imágenes. Siento que la película trabaja mucho en en este sentido la peli.