El intérprete se convirtió en una leyenda viva del género gracias a su odio a las modas: "Llegué a donde estoy por romper con lo establecido"
Está claro que, si solo una persona pudiera recibir el reconocimiento de ser la leyenda absoluta del cine wéstern, ese honor iría a parar directamente a John Wayne, que protagonizó en torno a 80 películas del género a lo largo de su increíblemente prolífica carrera. Sin embargo, probablemente el segundo nombre que se nos vendría a la cabeza sería el del veterano Clint Eastwood, una leyenda viva del cine del Oeste que revitalizó el género cuando no pasaba por su mejor momento y puso de moda el subgénero conocido como spaguetti western que tan popular se hizo en los años 60 y 70 en Europa.
Cuando Clint Eastwood aceptó ponerse a las órdenes de un entonces poco conocido Sergio Leone en una película llamada Por un puñado de dólares que se rodaría principalmente en España e Italia, no sabía que estaba aceptando el trabajo que le convertiría en una estrella. En ella interpretaba a un personaje, uno de los más populares de su carrera, conocido como El hombre sin rostro, un pistolero que llega a un pueblo y se ve inmerso en el enfrentamiento entre dos familias del lugar.
Aunque de forma completamente inesperada debido a ser un género con no demasiada buena reputación, la acogida de Por un puñado de dólares, el primer spaguetti wéstern que tuvo distribución internacional, por parte del público fue todo un éxito. Así, seguirían a la película dos películas que conformarían la Trilogía del dólar, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo, que terminaron de consagrar a Eastwood.
A partir de ese momento, el nombre de Clint Eastwood quedó vinculado para siempre al cine wéstern. Siguió vinculado a él a su regreso a Estados Unidos, en películas como , y también puso su granito de arena como director, siendo su gran obra maestra Sin perdón, por la que ganó el Oscar a Mejor película y Mejor director.
Con el tiempo, él mismo explicó su unión con el género: al contrario que otras formas de arte, percibía el wéstern como algo profundamente estadounidense y eso le hacía sentir un respeto y vinculación especial.
Así lo recogería una publicación biográfica elaborada por el American Film Institute de acuerdo a entrevistas con el actor entre 1968 y 1995 y narrada por él mismo, tal y como recoge la web dedicada a la estrella clinteastwood.net. "Una de mis películas favoritas fue El jinete pálido. También me gustó El aventurero de medianoche", comenzaba.
Me siento muy identificado con el western. No hay muchas formas de arte estadounidenses que sean originales. La mayoría derivan de formas de arte europeas. Aparte del western y el jazz o el blues, eso es todo lo que es realmente original
"Había trabajado en Cuero crudo durante unos cinco años. La agencia me llamó y me preguntó si me interesaba hacer un western en Italia y España", recordaba sobre cómo se lanzó al proyecto. "Dije: 'No especialmente'. Me dijeron: '¿Por qué no le echas un vistazo al guion?'. Bueno, tenía curiosidad, así que lo leí, y reconocí enseguida que era Yojimbo, una película de Kurosawa que me había gustado mucho. Fui, llevándome el poncho conmigo; sí, la capa fue idea mía". Según Eastwood, su afán por ir por libre y pasar de las modas, fue lo que terminó de empujarle y, en última instancia, encontrar su camino: "Hay un rebelde en lo más profundo de mi alma. Cada vez que alguien me dice que la moda es tal o cual, voy en la dirección opuesta. Odio la idea de las modas. Odio la imitación; respeto la individualidad. Llegué a donde estoy por romper con lo establecido. Siempre me he considerado demasiado individualista como para ser de derecha o de izquierda".
Clint Eastwood cumple 96 años en mayo de este año.