En 'Batman Vuelve', Bruce Wayne se enfrentaba a su mayor amenaza hasta la fecha, pero lo que llamó la atención a muchos fue lo bien que quedaban sus ojos cuando se quitaba la capucha. Y es que un buen maquillaje lo arregla todo.
Lo del fenómeno fan nunca ha sido algo nuevo. Si creíais que la reacción al saber que Robert Pattinson sería Batman fue excesiva, es porque no sabéis que a finales de los 80, cuando Tim Burton confirmó que Michael Keaton haría del personaje se escribieron más de 50.000 cartas de protesta a las oficinas de Warner exigiendo que lo cambiaran por una estrella de acción: los lectores de cómics creían que iban a hacer algo similar al Batman de los años 60, y pedían, como fuera, que cambiaran el tono de una vez. Se apresuraron, como ahora sabemos.
El señor de la noche se pone eyeliner
Cada detalle tenía que estar medido al detalle, incluido, claro, el Bat-traje, que el diseñador de vestuario, Bob Ringwood, encontró complejísimo: al fin y al cabo, en los cómics Batman es una figura gigantesca mientras que Keaton era un actor de talla normal... Y que, además, tenía algo de claustrofobia. Perfecto para ponerle en un traje totalmente negro, oscuro y opresivo, vaya. Por supuesto, a los fans el traje no les gustó nada, porque, como aún ocurre ahora, no les gusta nada, así en general.
Sin embargo, la elección del negro para representar a Batman resultó ser un acierto perfecto, porque fue más allá del traje: como se ve perfectamente en Batman Vuelve, el Señor de la Noche amplifica el negro de la máscara poniéndose eyeliner... que desaparece en el mismo momento que se la quita. ¿Quién dijo que no tenía superpoderes?
Conste que Burton no tenía ningún interés en hacer esta secuela por culpa de que Warner estaba constantemente metiéndose en su creatividad. De hecho, solo aceptó volver si le firmaban que tendría control creativo completo. Lo consiguió, la película fue otro gran éxito e hizo que todo el mundo se olvidara, definitivamente, del tono de la serie de Adam West. Al menos hasta que tocó hacer Batman y Robin... pero eso, me temo, es otra historia.