Studio Ghibli hace historia: Primer estudio de animación en ganar el Princesa de Asturias de Comunicación
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.

La empresa fundada por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki en 1985 ha sido reconocida por crear "historias universales llenas de sensibilidades y de valores humanistas"

Un premiado que fuera "ejemplar", "con trayectoria y legado" y cuya labor esté definida por la ecuanimidad en tiempos "tempestuosos". Esto es lo que buscaba el jurado del Premio de Asturias de Comunicación y Humanidades y lo ha visto en el Studio Ghibli. La emblemática empresa de animación japonesa ha resultado reconocida por la heredera al trono y será condecorada en la próxima gala que tendrá lugar en el próximo otoño.

Studio Ghibli nació en 1985 en Japón de la mano de Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki. Habían tenido éxito con su primera película, Nausicaä del valle del viento, estrenada en 1984, y querían demostrar que había espacio para un tipo de animación más artística y adulta. Lo consiguieron con creces porque así es exactamente como se conoce al cine de Miyazaki y Takahata: películas para toda la familia con gran trasfondo y mensaje.

Todas las películas del Studio Ghibli, ordenadas de peor a mejor

Ghibli ha sido elegido por el jurado por crear "historias universales llenas de sensibilidades y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza" y transformar "excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación". "Sus películas trascienden generaciones y fronteras y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente", continúa.

Nosotros totalmente a favor de que Studio Ghibli sea reconocido por nuestro país. Desde que comenzó a desarrollar historias en los 80 han dejado una profunda huella en los espectadores de diferentes edades. Algunos les descubrieron gracias a Mi vecino Totoro, película que vieron decenas de veces en la infancia; otros se traumatizaron con La tumba de las luciérnagas; otros, ya de mayores, disfrutaron cada momento de El viaje de Chihiro; y hay quien se ha puesto ahora con los deberes tras el reciente estreno de El chico y la garza.

Tras ganar el Oscar a Mejor película de Animación en 2003 por El viaje de Chihiro, logró que el público internacional vieran con mejores ojos las producciones niponas. Ahora sus películas, que apostaron por las protagonistas femeninas fuertes mucho antes de que llegaran Anna y Elsa de Frozen -o incluso Mulán- y que siempre han sabido criticar los problemas de la sociedad con mucho mimo, son valoradas en los mercados occidentales.

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