Terror, desesperación, desolación y trauma que dieron comienzo a una de las películas más queridas de la historia de Pixar
Es un hecho que algunas de las escenas más tristes que a menudo recordamos porque se quedaron en nuestra memoria para siempre pertenecen a películas de animación. Divertidas y emocionantes aventuras de Disney o Pixar que albergaban momentos traumáticos que acababan resultando clave en el desarrollo de la historia de los protagonistas y que, quizá precisamente porque las vimos de pequeños, nos dejaron un pequeño "trauma".
Es un clásico acordarse de la muerte de la madre de Bambi y, por supuesto, la trágica muerte de Mufasa en El Rey León, uno de los momentos de ficción más traumáticos entre los niños de los 90. Pero también de la escena inicial de Up, que hacía un recorrido por la feliz vida de Carl junto a su esposa hasta vivir su dolorosa pérdida. Aquellas secuencias nos ponían frente a la pérdida, uno de los mayores temores de cualquier persona desde que comprendemos, ya de niños, que en la vida nos enfrentaremos a la pérdida de seres queridos.
Sin embargo, en 2003 Pixar estrenó una película que comenzaba con una secuencia que llevaba todo eso a otro nivel. Una escena de apenas dos minutos que era puro terror, desesperación, desolación y trauma. Todo en uno.
Si tuviera que definir la devastación con una escena, sería esta.
Al comienzo de la película Buscando a Nemo, mucho antes de que el atrevido pececillo se perdiera y, por supuesto, también de conocer a nuestra querida Dori, la vida de Marlin se antojaba muy diferente. Él y su esposa Coral tenían miles de huevos en una cueva y debatían como los llamarían justo antes de que una enorme barracuda apareciese en el arrecife de coral.
En la escena, primero sentimos el terror de Marlin y Coral, al entender la amenaza que supone la barracuda, mientras que luego la acción se desarrolla demasiado rápidamente. Marlin despierta buscando con desesperación a Coral, solo para descubrir, absolutamente devastado, que lo ha perdido todo.
El traumático momento concluye con el pez payaso encontrando un pequeño huevo que su depredador dejó atrás: Nemo, el nombre que Coral defendía al comienzo de la escena.
Un momento doloroso, pero clave para comprender la naturaleza extremadamente protectora de Marlin con su hijo que posteriormente sería el catalizador de la acción principal de la película. Aún así, he de reconocer que cuando pienso en que la voz de Marlin en el doblaje en castellano de la película es la de Jose Luis Gil me pongo un poco más triste.