Además de salirse varios millones del presupuesto establecido, costar un divorcio y casi lamentar bajas mortales en la familia de Tippi Hedren, esta película fue un sonoro fracaso de taquilla. Definitivamente, no les salió a cuenta
"Ningún animal fue dañado durante el rodaje de esta película. 70 miembros del reparto y el equipo lo fueron". Este fue el eslogan que acompañó a El Gran Rugido durante su reestreno tardío en 2015, 34 años después de su estreno original. Para aquel entonces, la cinta ya había adquirido estatus de culto, y no es para menos, porque fue la más peligrosa jamás rodada. No es un decir: entre 70 y 100 personas sufrieron heridas de animales ávidos de carne, y su larguísima producción no ayudó a que, al final, lo poco que recaudó saliera a cuenta.
El gran fracaso
71 leones, 26 tigres, 9 panteras negras, 10 pumas, 2 jaguares, 4 leopardos... No, no es la lista de lo que vimos en un safari por Kenia, sino lo que Tippi Hedren y Noel Marshall acumularon en su casa de Los Angeles esperando a empezar a rodar El Gran Rugido: ambos se habían quedado prendado de la vida en África y la convivencia con los animales y decidieron que iban a mostrarlo en una película. Cuando por fin tuvieron 150 depredadores, y después de haberse gastado todo el presupuesto (sin haber rodado un solo minuto), llegó el momento de empezar a pedir créditos y endeudarse. Spoiler: no les salió a cuenta.
El 1 de octubre de 1976 por fin empezó el rodaje, que duró cinco meses y en el que, más allá de la frustración de trabajar con animales difíciles de enseñar, el mayor problema fue que la gente no paraba de recibir mordeduras graves por parte de los animales. Algunas de las más sonadas tuvieron como protagonista al propio Marshall, que estuvo a punto de perder el brazo tras una escena de lucha con unos leones y acabó recibiendo mordiscos once veces en piernas, cara y pecho, acabando con gangrena en el hospital. Superbien.
Su mujer, Tippi Hedren, no tuvo mejor resultado: un león la mordió en la cara, un elefante le rompió el tobillo y acabó con una mano fracturada y la pierna en carne viva. Además, un leopardo la arañó en el brazo y un puma la mordió en el pecho, mientras que su hija, Melanie Griffith, tuvo que recibir 50 puntos tras ser atacada por una leona (e incluso estuvo a punto de perder un ojo). Por lo que sea, el equipo empezó a abandonar el rodaje para no volver, y terminar la película fue un suplicio.
Entre 70 y 100 personas acabaron heridas de una manera u otra, y todo para que la película, que costó 17 millones, apenas recaudara 2. Marshall nunca volvió al cine, Hedren acabó divorciándose de él un año después y, al menos, sirvió para que la actriz escribiera un libro con sus experiencias. Poco consuelo ante el mayor fracaso que cualquiera pueda imaginar.