El italiano Silvio Soldini lleva a los cines la novela La catadora de Rosella Postorino, basada en hechos reales
En muchas películas sobre la Edad Media los hemos visto. Se trata de los catadores, esas personas que debían probar la comida del monarca por si estaba envenenada, que se muriese él y no el rey. Sin embargo, esta práctica no se limitó a esa etapa de la Historia Universal, sino que también fue propia del régimen dictatorial de Adolf Hitler. El canciller tenía su propio séquito de catadoras, que debían probar todo lo que pasara luego por la mesa del bigotudo, ya que estaba obsesionado con que querían matarle.
De eso va, precisamente, la novela de Rosella Postorino, La catadora, basada en hechos reales, y que ahora es llevada al cine por el italiano Silvio Soldini en Las catadoras de Hitler. Como en los casos de Un condenado a muerte se ha escapado y Serpientes en el avión, otra película en cuyo título está la trama.
Nos trasladamos al año 1943. Rosa huye de las bombas en Berlín y se refugia en el bosque donde viven sus suegros. Allí descubre que en el bosque de al lado se encuentra el cuartel general de Hitler, la conocida como 'Guarida del Lobo'. La obsesión del Führer por ser envenenado lleva a sus tropas a reclutar a jóvenes del pueblo para que prueben su comida. Rosa será una de ellas.
Cada día, Rosa, junto con otras seis mujeres, se sentará a la mesa con platos abundantes, pero sabiendo que cualquiera de esos alimentos puede estar envenenado. Mientras conviven en un entorno de tensión y control de las SS, entre ellas se van tejiendo lazos de solidaridad, pero también de celos y traiciones.
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Las catadoras de Hitler es una coproducción entre Italia, Bélgica y Suiza. Su historia se adapta a partir de la novela de Rosella Postorino, que cuenta la historia de Margot Wölk, la única de las catadoras que vivió para contar lo que pasó en la Guarida del Lobo. La película se mueve dentro de la ficción histórica: si bien conserva la estructura básica del relato, densifica los conflictos psicológicos y emocionales de las mujeres.
Según entrevistas a Silvio Soldini, el director tardó años en decidirse a abordar el proyecto por temor a “trivializar” una historia tan extremadamente violenta y al mismo tiempo banal (mujeres comiendo comida) en el contexto nazi. Finalmente, se animó porque vio en el relato una oportunidad para explorar cómo la guerra se cuela en los detalles domésticos: la mesa, la comida, la cocina, usando el cenáculo nazi como excusa para hablar de cuerpos femeninos sometidos y vigilados.
Las catadoras de Hitler llega solo a cines el 22 de mayo.