Hemos dormido menos de cuatro horas hoy, y os aseguro que no ha sido por irnos de faranduleo -que también son cosas que hacemos-, sino por la pura tensión y los nervios de enfrentarnos a la nueva película de Nicolas Winding Refn, Her Private Hell. Mientras desayunábamos siete cafés, veníamos leyendo las críticas internacionales y la ponían de espantosa. "La peor película de Winding Refn", decían. "Horrible. Es la nada. Solo funciona si estás drogado". ¿Y sabéis qué significa eso para los que amamos incondicionalmente el cine de este señor? ¡Que va a ser buenísima!. Larga vida al neón y a esos planos que ya no son a cámara lenta, sino que son directamente extáticos, planos atrapados en ámbar. Porque, ¿qué clase de criatura, pudiendo estar bañándose en el mar de la Costa Azul a las 8 de la mañana, hace cola debajo de un andamio para ver lo nuevo de Refn?. Solo un animal en claro peligro de extinción: el crítico de cine.
Lo primero que pensé al escuchar el título fue si tendría algo que ver con Her Private Hell, aquella película de sexploitation italiana de 1968 dirigida por Norman J. Warren, una cinta en blanco y negro muy sexy con toques de misterio y terror, y un punto a la Repulsión de Polanski. A Winding Refn la explotación le corre intrínsecamente por el ADN. Recordad aquella maravilla que fue su web byNWR.com, un auténtico arca del cine de explotación donde se dedicaba a restaurar latas perdidas de películas inacabadas que no conocía ni Dios. Aunque su nueva película no tiene mucho que ver a nivel argumental, es obvio que esa devoción pulp sale directamente de ahí.
La evolución de Winding Refn como cineasta es absolutamente asombrosa. Arrancó en los 90 con la trilogía Pusher, a toda pastilla, con violencia desmadrada y comedia bruta. Pasó por la loquísima Valhalla Rising y la brutal Bronson con Tom Hardy, hasta que todo cambió en 2011 cuando trajo Drive a Cannes. A partir de ahí, Refn cambió su forma de hacer cine y aterrizó de lleno en el slow cinema. Sus películas empezaron a bajar la velocidad hasta casi detenerla. Con Only God Forgives (abucheada por todo Dios aquí en Cannes) y The Neon Demon, dejó claro que había encontrado su modelo: un cine pulp, muy sexy y violento, de un terror atmosférico construido a base de planos fijos y panorámicas de 360 grados.
La gente ha abandonado la sala con 'Her Private Hell'
Pero hablemos de Her Private Hell, que aquí ha sido recibida fatal, con la gente abandonando la sala. Os voy a ser sincero: yo estoy una gotita decepcionado. Quería que me gustara muchísimo, y me lo he pasado muy bien, pero creo que a la película le falta un poco de mandanga.
No os haré spoilers porque el argumento da exactamente igual. Tenemos a unas chicas guapísimas -Sophie Thatcher y Kristine Froseth- que, por indicación de Refn, actúan más como maniquíes que como actrices. Casi parecen robots moviéndose a un tercio de la velocidad humana normal. Hay un asesino enmascarado de corte fantástico que persigue a las mujeres para aplicarles muertes atroces (siempre en off), un padre que se va de viaje, un policía... y de repente, una parte que es como un Star Trek de terror en el espacio.
Arranca de una forma increíble. Tiene una dirección artística marcadísima que rinde culto al cine fantástico de explotación italiano de los 60 y 70. Empieza como si Blade Runner hubiera sido dirigida por Mario Bava. Buena parte de la trama toma forma de giallo. Entonces, ¿cuál es el problema? Que la veo muy profiláctica. Siento que no se ha querido acabar de mojar. Hay brumas, neones maravillosas, los colores del giallo... pero me recuerdan demasiado a sus anuncios comerciales para Prada y Gucci. Me parece genial que gane dinero con esos anuncios para hacer sus series y películas locas, pero ver esa misma estética aquí me aleja de la obra. Como he leído por ahí, es como una pieza fría y congelada que poco a poco va llegando a desarmarse, pero que nunca llega a descongelarse del todo para el espectador. Me he quedado un poco raro, y me duele porque era la película que más ganas tenía de ver en este festival.
En resumen, ¿tenéis que ir a verla? Claro que sí. Es Nicolas Winding Refn, uno de los directores que más nos ha alegrado este siglo. Id a verla, sumergíos en su propuesta alienante y ya me contaréis si me dais la razón en que le falta un poco de chicha, ese giro más violento o sexy.