Javier Gutiérrez rodó con Michael Fassbender y estaba aterrorizado: "Se puso a cantar Cucurrucucú Paloma"
Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.

El dos veces ganador del Goya trabajó junto a la estrella de Hollywood en una superproducción de 200 millones de euros

Es uno de los actores españoles más talentosos y versátiles, pero, al contrario que otros compañeros de profesión, Javier Gutiérrez no ha sentido especial interés en hacer carrera en Hollywood. El intérprete, ganador de dos premios Goya por La isla mínima y El autor, se siente muy cómodo rodando en España y de haber tenido la oportunidad de haber trabajado para varios de los mejores directores de cine de nuestro país. Además, no le falta el trabajo: este 2026 ya le hemos visto como uno de los protagonistas de 53 domingos, la película de Netflix dirigida por Cesc Gay y ha rodado las nuevas series Ardora junto a Luis Zahera y Tamar Novas, y Caldas. El último barco, un thriller para Disney+. Por otro lado, es el protagonista de la nueva película de Daniel Calparsoro, El confidente y se espera que este año se estrene su nueva película El profesor.

Sin embargo, hace 10 años, a Javier Gutiérrez le llegó la oportunidad de trabajar en una superproducción de Hollywood y no la desaprovechó. Aunque él mismo ha contado que estuvo a punto de hacerlo, porque cuando le llegó el proyecto justo estaba planeando tomarse unas vacaciones.

Es proyecto era Assassin's Creed, la película adaptación del famoso videojuego que se estrenó en el año 2016. El equipo de la producción necesitaba dos actores españoles para interpretar a dos personajes en una parte de la película que estaba ambientada en una Sevilla controlada por la Santa Inquisición, así que Javier Gutiérrez fue elegido para interpreta al temible Torquemada, mientras que Hovik Keuchkerian interpretaría al guerrero Ojeda.

Aquella oportunidad permitió a Gutiérrez no solo trabajar en una superproducción de 200 millones de dólares, la más grande de su carrera, sino trabajar con Michael Fassbender y Marion Cotillard a las órdenes de Justin Kurzel, al que también admiraba mucho.

A pesar de su amplia experiencia, Javier Gutiérrez admitiría que estaba aterrorizado cuando comenzó aquel rodaje, pero que el excepcional trato de Fassbender hizo que se enamorase de él. Así lo recordaba en su visita al podcast de SensaCine Otra Ronda, en el que también recordó una divertida anécdota sobre su primera escena:

"Lo recordaré toda mi vida. La primera escena que tuve en la película era con él [Michael Fassbender] y él me tenía que poner un cuchillo en la garganta. Yo me puse a temblar. Era un set de 400 personas, todos pendientes y no se oía casi un murmullo. Cuando entraba Fassbender en el plató se hacía un silencio sepulcral. Era un tío que repartía carisma a diestro y siniestro", recordaba Gutiérrez.

Llegó y yo me puse muy nervioso. Me puso el cuchillo y cuando notó mi nerviosismo se puso a cantar Cucurrucucú Paloma. Y me habló increíble

"Me habló de sus escapadas en moto a San Sebastián para hacer surf y ya me fui relajando, me fui relajando y acabé haciendo la escena. Mejor o peor pero acabé haciéndola", recordó.

"Me enamoré de Michael Fassbender. Un tipo cercano, afable", sentenció.

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