Un profesor de Oklahoma estaba convencido de que la película utilizaba un guion que él había escrito hacía años
Stargate llegó a los cines en 1994. Dirigida por Roland Emmerich y Dean Devlin, la cinta tenía buenos ingredientes para enganchar a los fanáticos de la ciencia ficción -que por aquel entonces vivía una época dorada desde hacía tiempo- y cumplió con lo previsto ya que fue todo un éxito de taquilla. Recaudó 196,6 millones de dólares en todo el mundo, frente a un presupuesto de producción de 55 millones de dólares.
Tres años después, la televisión tomó el relevo. Cambiaron a los actores (Richard Dean Anderson, el mítico MacGyver, pasó a ser el protagonista) y expandieron el universo durante 10 temporadas. Se inició entonces una de las franquicias más importantes del género. Gran parte de su éxito viene de su interesante premisa, nunca vista hasta el momento. La historia mezcla los tropos de la ciencia ficción moderna con arqueología y naves espaciales, ¿qué puede salir mal? Pues que alguien reclame que la idea es suya.
Egyptscape, ¿el origen de Stargate?
En enero de 1995, un profesor de instituto llamado Omar Zuhdi demandó a los creadores de la película. Aseguraba que le habían robado la historia de un guion que él había escrito en 1984 y que se llamaba Egyptscape.
La demanda por infracción de derechos de autor fue presentada en enero de 1995 por Zuhdi contra Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), los creadores de la película Roland Emmerich y Dean Devlin, y otras productoras. Alegó que había presentado su manuscrito a los estudios de Twentieth Century Fox en enero de 1984 y que había sido rechazado. Cuando vio Stargate por primera vez muchos elementos le recordaban a su obra.
La jueza federal encargada del caso, Robin J. Cauthron, revisó ambas obras y determinó que existía una "similitud sustancial". Entre las coincidencias destacaban el número y rol de los personajes principales, la participación del protagonista en un proyecto de viaje en el tiempo y la existencia de un profesor egiptólogo (llamado "Conners" en ambas obras). La jueza también notó que la secuencia de eventos y el ritmo de ambas historias compartían elementos comunes.
Omar Zuhdi estuvo representado por su hermano Bill, abogado, y buscaba una compensación de al menos 140 millones de dólares, lo cual equivalía a las ganancias netas estimadas de la película.
Aunque la jueza Cauthron falló a favor de que el caso procediera a un juicio con jurado por la contundencia de las pruebas, el juicio nunca se llevó a cabo. Un egiptólogo de la Universidad Johns Hopkins respaldó la versión del estudiante y las partes llegaron a un acuerdo fuera de los tribunales. En los registros de la corte, el caso aparece como terminado el 16 de enero de 1997, siendo desestimado voluntariamente y con perjuicio mediante una moción conjunta donde se acordó que cada parte pagaría sus propios gastos legales.