Este gesto de 'El señor de los anillos' puede parecer táctica histórica, pero fue idea de Bernard Hill en plena grabación
Antonio Bret
-Redactor
Redactor experto en branded content. Aunque versátil en numerosas áreas y temáticas, se siente especialmente cómodo escribiendo sobre cine y series y todo lo relacionado con la industria.

'El señor de los anillos' sigue revelando escenas y gestos ocultos para el disfrute del aficionado

La trilogía de El señor de los anillos sigue dando que hablar. La saga está repleta de escenas icónicas que luego incluso se han convertido en memes. Imágenes que se han grabado a fuego en el imaginario colectivo. Una de las más recordadas ocurre durante la batalla de los Campos de Pelennor, cuando el rey Théoden, interpretado por Bernard Hill, recorre a caballo la línea de soldados de Rohan golpeando sus lanzas con la espada antes de cargar. Esta escena, un momento cargado de épica, llegó a ser interpretada por los espectadores como una táctica militar real. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

El historiador de guerra antigua Roel Konijnendijk (no intenten pronunciar el apellido solos en casa), investigador del Lincoln College de la Universidad de Oxford, ha aclarado, en el canal Insider, que para nada este gesto tiene una base histórica (creo que los dragones y los hobbits tampoco). No se trata de una práctica documentada en ejércitos antiguos o medievales, sino una idea improvisada durante el rodaje.

¿Improvisada por quién? Fue el propio Bernard Hill quien decidió añadir ese detalle al interpretar la escena. El actor pensó que golpear las lanzas de los soldados aportaría epicidad e intensidad al momento, reforzando la conexión del monarca y sus hombres justo antes de entrar en combate. El resultado fue tan efectivo que Peter Jackson decidió mantenerlo en la escena.

Konijnendijk subraya que, aunque el gesto funciona de una manera brillante en el contexto de la ficción, no responde a ninguna táctica histórica real. De hecho, su eficacia ha llevado a muchos espectadores a cuestionarse si lo que están viendo se hacía, o algo parecido a esto, en la guerra premoderna.

Esta escena ilustra a la perfección el poder del cine. El séptimo arte puede construir imágenes poderosas que, a pesar de no ser fieles a la historia, acaban formando parte del imaginario colectivo, y siendo percibidas como reales. Y además también ha revelado lo importante que es la improvisación cuando se rueda una película, un ejemplo de cómo el ingenio de los actores pueden elevar una secuencia a la categoría de mito.

El propio historiador (permítanme que no vuelva a escribir su apellido) reconoce que se trata de puro cine: una representación emocionantge de la guerra que funciona porque apela a la épica... Y todo sabemos que la guerra, de épica, no tiene nada en la realidad.

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