Jacob Elordi coge su avión y se pone a ir de aquí para allá, pero en la vida real sería casi imposible poder tener este petróleo infinito y saber utilizarlo cuando la gran mayoría de la población ha muerto
Nos hemos acostumbrado a que, en los thrillers poat-apocalípticos, siempre haya alguien por ahí que tiene una batería para seguir teniendo electricidad, que sabe cómo hacer que los coches funcionen y que tiene, de alguna manera, infinitos recursos a su alrededor. Siempre hay comida sana para comer, agua que se puede beber sin problema, medicinas que aparentemente no caducan jamás. Sin embargo, La constelación del perro lo lleva a otro nivel. Uno que constituye un agujero de guion en sí mismo.
El petróleo eterno
¿Sabéis cuánto dura sin estropearse un barril de gasolina para aviones? Siendo generoso, un año. Con aditivos, quizá algo más. Sin embargo, el personaje de Jacob Elordi va en su avioneta de aquí para allá constantemente, comprando más gasolina en Denver y trayéndola de vuelta. Una gasolina que, 9 años después del apocalipsis, debería estar, sin duda alguna, inservible. Sin embargo, Ridley Scott quiere que imaginemos que es posible tener recursos infinitos... Y llega un momento en el que tus ganas de creerte lo que estás viendo no aguantan más.
Pongamos que los pocos supervivientes con buena salud mental que quedan saben hacer gasolina: teniendo en cuenta que las grandes plantas están inutilizadas por falta de electricidad. Técnicamente es posible, pero se necesitaría un superviviente que supiera cómo hacerlo y, además, tuviera material interminable para hacerlo: plantar, mantener y cosechar un cultivo alto en aceite, extraerlo, tener a mano hidróxido de sodio y potasio, alcohol de distintos tipos (como metanol), saber las proporciones de la mezcla, añadir agua... y el resultado sería, pese a todo, mínimo.
La idea de que 9 años después del apocalipsis, con muy pocas personas inmunes, haya alguien que tenga la capacidad de crear biodiesel para que una avioneta funcione y vaya de acá para allá constantemente, es cuando poco, risible, y tienes que querer creerte mucho la película para, honestamente, pasarlo por alto. ¿O es que tú en el apocalipsis te pondrías a refinar aceite para hacer diesel?