La visión del intérprete hacia su propia carrera cambió después de protagonizar 'The Whale'. Ahora asegura que no se ha relajado, pero se ha quitado un peso de encima
Durante los 90 y primeros 2000, Brendan Fraser era ese actor "alto, guapo y moreno" que todos querían en sus películas. Habría protagonizado la saga de aventuras La momia y también era George de la jungla, un tipo carismático y divertido que no fallaba en taquilla, pero los papeles dejaron de llegar.
Al comienzo de la década del 2010, una serie de fracasos cinematográficos y problemas personales -como una agresión sexual sufrida en 2003 a manos de Philip Berk, entonces presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood- hicieron que Fraser dejara de aparecer tanto en la gran pantalla. Continuó trabajando en series como The Affair (2016-2017) o Trust (2018), pero su camino estaba alejado del de la gran estrella de Hollywood que estaba encaminado a ser.
Su gran 'comeback' se produjo en 2022, cuando estrenó el drama de Darren Aronofsky, La ballena. En ella interpretaba a un profesor universitario con obesidad mórbida que quiere recuperar la relación con su hija. Este trabajo le valió un Oscar y el reconocimiento del público, la crítica y la industria. También supuso cierta redención personal.
Como desveló en el Actors on Actors con Dwayne Johnson, siente que ya no tiene nada que demostrar. "Tenía todo por demostrar. Lo tenía. Tenía todo por demostrar. Quiero decir, sabía que era un actor capaz", señala.
Siento que... no tengo nada que demostrar. En cierto modo, ahora no. Pero eso no significa que simplemente me vaya a dejar llevar... Si acaso, siento que tengo que trabajar con más hambre. Así es como me siento
Aunque interiormente sabía de lo que era capaz como actor formado, a lo largo de los años tuvo que lidiar con muchos "baches en el camino". Pasó por las secuelas físicas de haber trabajado en cine de acción, un estancamiento profesional, el modo en que le veía el público... Todo esto lo llevó a trabajar durante décadas bajo la sensación de tener que probar constantemente su valía.
Grabó La ballena en pleno confinamiento por el coronavirus y decidió ir hasta el final. Se entregó por completo al proyecto y a su personaje. Al entregarse por completo en esa interpretación y recibir el reconocimiento de la industria, esa pesada necesidad de probarse ante los demás finalmente desapareció.
Ahora prepara su regreso como el capitán Rick O'Connell en La Momia 4. La famosa saga de aventuras volverá a los cines en 2027 con sus protagonistas originales. Además de Fraser, podemos contar también con Rachel Weisz.