El cine de terror nunca se mostró tan extraño como en 'El último Late Night', una auténtica maravilla que aún permanece casi desconocida. Si decides verla, hay detalles que te van a parecer una auténtica locura, eso sí
En 1977, Johnny Carson arrancaba su decimoquinto año seguido como presentador del mítico The Tonight Show, en el que duró hasta 1992: en total, hizo 6714 programas y prácticamente inventó las bases del "late night show", con decenas de programas mezclando entrevistas con humor. Uno de ellos fue Night Owls, emitido desde 1971 y presentado por Jack Delroy. ¿No os suena? ¿No visteis aquel episodio de Halloween en el que...? Vaya. Caray. Bueno, nunca es tarde para recordar El último Late Night.
Don Diablo se ha escapado
El tiempo en el mundo del cine pasa a toda velocidad, y con las Obsession y Backrooms de este año no muchos se acuerdan de El último Late Night, la película independiente de bajísimo presupuesto que consiguió fama internacional gracias a Stephen King, que dijo de ella que era "absolutamente brillante". Consiguió distribución internacional y acabó arañando 16,7 millones de dólares en taquilla, y no es de extrañar que se haya convertido ya en un clásico de Halloween, porque tiene detalles para dar y tomar.
Por ejemplo, este momento, en el que, antes de que se supieran todos los secretos que se esconden en la película, podemos ver una cara de mujer reflejada en un espejo. Aunque entonces no lo sabemos y dura tan solo un segundo, se trata de la mujer de su protagonista, que también aparece de forma subliminal a lo largo de toda la cinta, normalmente en el fondo o en espejos... hasta que el terror se desencadena del todo.
Hay que recordar que la película, en su momento, recibió críticas a mansalva por su uso de la IA Generativa (algo extraño en una cinta tan cuidada como esta), pero hoy en día, cansados como estamos de noticias diarias sobre el cine y la inteligencia artificial, casi parece hasta inocente. Vamos, que incluso los más reacios a usar esta tecnología (entre los que me encuentro) podemos disfrutarla apagando un poquito ese lado de la cabeza. Prometido.