Debutó hace 40 años en una serie británica como simple interés amoroso. Ahora es una de las actores más reconocibles del mundo. ¿Sabes quién es?
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Puede que con tanta cantidad de series como tenemos ahora mismo no te pongas nunca a ver 'Zastrozzi, a romance', pero allá por 1986 tuvo su ronda de aplauso crítico... y permitió que Tilda Swinton diera sus primeros pasos. ¡No es poco!

Aunque el apellido Shelley, en tiempos modernos, estará siempre unido a Mary Shelley, la autora que dio luz a Frankenstein, lo cierto es que su marido, el poeta romántico Percy Bysshe Shelley, también fue ampliamente descubierto y reivindicado después de su muerte. Una de sus primeras obras, con apenas 18 años, fue Zastrozzi, una novela gótica que ni siquiera firmó con su nombre completo, sino solo con sus iniciales: P.B.S. En ella, Zastrozzi, un forajido, busca venganza contra su hermanastro, una trama que causó controversia a inicios del siglo XIX... por mucho que ahora no sea tan recordada.

Zastrozzi o la moderna actriz

Tarde o temprano, la novela tenía que adaptarse al audiovisual, y fue Channel 4 en 1986 quien decidió montar Zastrozzi, A Romance, una reinvención experimental protagonizada por Geff Francis y Mark McGann y que tenía, en el papel de interés amoroso de Zastrozzi, a una joven que nunca había estado delante de una cámara: una tal Tilda Swinton. Eso no significa que no tuviera experiencia como actriz: en 1984 se unió a la Royal Shakespeare Company y llegó a aparecer en la obra Medida por Medida.

Enseguida se fijaron en su interpretación y la ficharon para el cine y la televisión. Un par de meses después de emitir Zastrozzi estrenó en cines Caravaggio, junto a Sean Bean y Nigel Terry, donde fue aplaudida y reconocida por su papel. Además, apareció en la extraña Egomania: Island Without Hope, una película grotesca que apenas tuvo distribución.

Tan solo dos años después, Swinton ya formaba parte del jurado en el Festival de Berlín y consiguió la fama indie gracias a Friendship's Death, ganándose el respeto de la profesión al aceptar papeles fuera de lo común. Ahora, después de ganar el Óscar y el BAFTA por Michael Clayton y de hacer tocado las mieles del mainstream gracias a Marvel, lo único que podemos desear es que aún le queden muchos años antes de retirarse.

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