Los inicios no son fáciles. Imagina que después de pasar toda tu infancia entre hospitales, a los once años te apuntan a un concurso de actuación en Beverly Hills, ganas, empiezas a dar clases gratuitas y un agente te ficha nueve meses después... Solo para aparecer, de fondo, en una película de campamentos infantil que ya nadie recuerda. Literalmente: ¿Hay alguien que aún piense en Un campamento en ninguna parte, protagonizada por Christopher Lloyd? Pues eso.
Una carrera en todas partes
En la película de 1994, un grupo de chavales montan su propio campamento de verano sin padres ni monitores. O sea, sin reglas de ningún tipo. Sin haberla visto, ya la habéis visto. De hecho, lo más interesante de la película es escudriñar, entre un montón de caras adolescentes que no volveríamos a ver, la de Jessica Alba, que apenas hace nada durante el metraje. Suficiente, eso sí, para que la ficharan después en tres episodios de El Mundo Secreto de Alex Mack.
Nadie sabía muy bien el éxito que tenía entre manos, porque pasó de allí a protagonizar Flipper (la versión de 1995 de la serie de 1964). Su gran bombazo, eso sí, no llegó hasta el 2000, cuando James Cameron la seleccionó de entre miles de candidatas para protagonizar su nueva serie, Dark Angel. A partir de ahí, Alba tuvo una alfombra roja para formar parte de la realeza de Hollywood.
El resto ya os lo sabéis: Sin City, Los 4 Fantásticos, Machete... Además, ha sido elegida en años consecutivos una de las actrices más guapas del mundo. Nada mal para alguien que empezó su carrera haciendo barrabasadas en campamentos para niños y que a los 44 años sigue resistiendo en la meca del cine.