La nueva película estrella de Netflix es un 'true crime' sobre un truculento crimen en 2020
Si la semana pasada era número 1 en series a nivel global en Netflix la serie documental sobre el juicio de Michael Jackson, Michael Jackson: El veredicto, esta semana la película estrella de la plataforma de 'streaming' ha sido también un documental, aunque en esta ocasión un true-crime al uso sobre un truculento crimen que ha generado una gran indignación e incredulidad entre los espectadores: Instinto maternal, sobre el asesinato de Reagan Michelle Simmons-Hancock a manos de su supuesta amiga Taylor Rene Parker en el año 2020.
Los pormenores del crimen, que fue bastante mediático cuando ocurrió, conmocionaron al mundo, pero especialmente al entorno más cercano, puesto que la autora del asesinato les había estado engañando durante nueve meses.
Antes de asesinar brutalmente a Simmons-Hancock, a quien había conocido cuando trabajó para ella como la fotógrafa de su boda y que estaba embarazada de 36 semanas, Taylor Parker había estado fingiendo un embarazo. No hacía mucho que había comenzado a salir con un cazador de jabalíes de la zona, Wade Griffin, a quien le había dicho que era el padre del hijo que esperaba.
Tras fingir su estado durante meses, cuando el embarazo de la víctima llegaba a su fin, Parker fue a su casa, la asesinó y le practicó una cesárea para quedarse con su bebé. Tras llamar a los servicios sanitarios para decirles que había dado a luz, cuando los profesionales llegaron al lugar comprobaron que el bebé estaba muy grave y, de hecho, murió al llegar al hospital. Cuando no se dejó atender, rápidamente sospecharon que Parker estaba mintiendo.
Solo hace falta darse una vuelta por X para comprobar que entre los cientos de comentarios sobre Instinto maternal hay algo en común: la absoluta incredulidad de que la asesina fuera capaz de mantener la mentira durante tantos meses ante su propia pareja y padre del hijo que supuestamente esperaba. ¿Nunca le había visto la tripa sin ropa?
Aunque la serie de Netflix no profundiza en el asunto, de las declaraciones de Wade y los testigos de su entorno durante los interrogatorios y el proceso judicial sí se obtuvieron respuestas.
Según resume People, Wade sencillamente pensaba que Taylor tenía náuseas matutinas cuando siempre estaba encerrada en el baño durante bastante tiempo y no puso en cuestión el embarazo, puesto que este parecía avanzar con normalidad. Su abdomen crecía gracias a las prótesis de silicona que ella compraba y también tenían numerosas ecografías a su nombre, aunque en realidad ella se había encargado de comprarlas por internet.
Asimismo, como en 2020 habían importantes restricciones por la Covid-19, Taylor no tuvo que inventarse una excusa para que su pareja no la acompañase a las citas médicas que en realidad no estaba teniendo. A medida que se aproximaba la fecha de parto, la futura asesina preparaba la llegada de su hija e incluso se hizo una sesión de fotos de maternidad.
Respecto al hecho de no haber visto a Parker desnuda, Griffin les explicó a sus amigos que ella decía sentirse insegura por sus estrías y que en los momentos de intimidad quería que siempre estuviera la luz apagada.
No obstante, Wade Griffin tenía más razones para no creer y decidió mirar para otro lado. Tanto la madre de Taylor Parker como su primer marido sabían que hacía años que se había sometido a una histerectomía y que era imposible que estuviera embarazada y se lo hicieron saber a su novio actual, quien no les hizo caso.