Lo que el mangaka no esperaba era que se convirtiera en un término que definiría todo el primer gran arco de 'One Piece' y los fans asimilaran tan rápidamente un concepto tan complicado. Aunque claro, no era la primera vez en el manga
En el mundo del manga, aunque todo el mundo aplauda las decisiones de los autores, realmente a quien habría que aplaudir igualmente es a los editores. Al fin y al cabo, ellos son los que han provocado algunas de las mejores decisiones editoriales de Dragon Ball o de, por supuesto, One Piece. Al fin y al cabo, un editor fue el que le sugirió a Eiichiro Oda, por ejemplo, que Shanks acabara con el brazo cortado al inicio del manga, marcando el resto de la serie. Y no fue, ni de lejos, la única decisión tomada de forma ajena al autor.
La revancha de los novatos
Oda, allá por 2008, ya se había convertido en una fulgurante estrella del firmamento otaku, pero eso no significaba que estuviera libre de toda crítica. Es lo que le pasó cuando mostró a sus editores el plan que tenía para el arco del Archipiélago Sabaody: uno de ellos revisó los borradores y le dijo que la trama no tenía la intriga suficiente, pidiéndole que metiera algo nuevo para hacerla realmente original. Solo había un problema: quedaban tres horas para enviarla por completo.
Oda, aceptando el reto, se puso manos a la obra y cambió toda la trama de Sabaody introduciendo nueve personajes que después se harían míticos para los fans, que, junto a Zoro y Luffy, se convirtieron en los once Supernovas de la Peor Generación. O sea, piratas novatos que ya superaban los 100 millones de berrys de recompensa y que habían causado tumultos que podrían cambiar el organigrama del mundo: Luffy, Zoro, Marshall D. Teach, Capone Bege, Jewelry Bonney, Basil Hawkins, Scratchmen Apoo, Eustass Kid, Killer, Urouge, X Drake y, por supuesto, Trafalgar Law.
Honestamente, Oda esperaba que la mayoría de ellas cayeran en el combate, pero acabaron sobreviviendo y hacerse populares. A posteriori, la mayoría han aparecido aquí y allá en todas las sagas de One Piece, y no habría sido posible sin ese editor que se atrevió a levantar la voz contra las ideas del mangaka. Hay que tener valentía para creer tanto en la creatividad de un autor como Oda, capaz de crear nueve personajes nuevos en apenas tres horas e incluso abocetarlos. ¿Alguien duda de que su éxito está más que ganado?