Originalmente fue al rodaje para acompañar a su padre, pero poco después le llamaron para darle un papel episódico. No imaginaban que una década después se convertiría en Sherlock Holmes y el Doctor Extraño
Ahora mismo nos cuesta imaginar que una serie llegue a las 18 temporadas. Salvo ejemplos como Los Simpson o Anatomía de Grey, damos por hecho que llegar a la quinta tanda de episodios ya es un logro. Sin embargo, en la televisión británica de los 90 y los 2000 eran habituales series como Heartbeat, que continuaban sin parar a lo largo de los años hasta un total de 372 episodios por los que pasaron toda clase de estrellas invitadas que ahora reconocemos inmediatamente, como Daniel Craig o nuestro protagonista de hoy: Benedict Cumberbatch.
Una pista de su futuro
Hijo de Timothy Carlton y Wanda Ventham, ambos actores que interpretaron decenas de papeles en la televisión británica, parecía que su destino ya estaba escrito. De hecho, empezó a estudiar arte dramático y en 1998, a los 22 años, debutó con un papel de extra en un episodio de la temporada 8 de Heartbeat, aprovechando que su padre tenía un papel secundario en el mismo. Poco tardaría en debutar: en enero del 2000, Cumberbatch fue uno de los protagonistas del episodio 19 de la temporada 9.
Poco a poco, Cumberbatch fue ganando popularidad y trabajos delante de las cámaras (y no solo en teatro): en 2003 apareció en su primera película para cines, Matar a un rey, pero su gran momento llegó en 2010, cuando fue escogido como el nuevo Sherlock Holmes en, precisamente, Sherlock, un papel que le lanzó a la fama internacional. Desde entonces, ya lo sabes de sobra: El hobbit, Doctor Strange, Vengadores: Endgame...
A sus 50 años, Cumberbatch está en la cresta de la ola: se rumorea que será uno de los personajes más importantes de Vengadores: Secret Wars y mientras tanto hace las películas que quiere, como La trama fenicia o El poder del perro. Las ventanjas de no tener que volver a hacer papeles episódicos para sobrevivir.