Sueña a lo grande
por Alicia P. FerreirósSi hay una frase que resume a la perfección Marty Supreme, la película dirigida por Josh Safdie y protagonizada por Timothée Chalamet que por fin llega a las salas de cine españolas, es sin duda una de las que el personaje del actor con más proyección de Hollywood en la actualidad pronuncia en el primer tramo del largometraje: "Tengo un objetivo. Tengo la obligación de lograr algo muy concreto y esa obligación implica un sacrificio". Una frase que casi podemos imaginar pronunciando al propio Chalamet, como él mismo, sobre esta intachable carrera interpretativa suya en la que claramente aspira a llegar a lo más alto.
Pero ahí es donde se terminan los paralelismos entre la joven estrella y su personaje Marty Mauser, un convincente vendedor de zapatos capaz de llevar a su terreno a jefes y clientes como un encantador de serpientes, pero que tiene absolutamente claro que su destino es ser un triunfador. En concreto en el "tenis de mesa", un deporte que en los años 50, década en la que transcurren los acontecimientos de la película, comenzaba a despuntar en Asia, pero aún no había alcanzado su máximo reconocimiento de ser considerado deporte olímpico.
Aunque Marty Supreme no es un biopic, cabe destacar de inicio que el Marty Mouser de Timothée Chalamet está inspirado en una persona real: Marty Reisman, un jugador profesional del tenis de mesa que, antes de llegar a serlo, capitalizó su talento para el deporte llevando a cabo estafas que él mismo relató en sus memorias. Cuando el libro The Money Player: The Confessions of America 's Greatest Table Tennis Champion and Hustler llegó a las manos de Josh Safdie -también coguionista de la película junto a Ronald Bronstein-, el director quedó impresionado por el relato del campeón del ping pong y se obsesionó al punto de inspirar su nueva película.
El resultado es una de las mejores películas del año y sin duda el gran trabajo interpretativo de Timothée Chalamet hasta la fecha, que con 30 años recién cumplidos ya amasa tres nominaciones al Oscar a Mejor actor.
También hay una energía -o emoción, como queramos llamarlo- que, al igual que la frase que citábamos antes, define lo que es Marty Supreme: al contrario que otras películas centradas en disciplinas deportivas, que llevan la superación por bandera, en Marty Supreme el motor principal es la ambición. Un sentimiento en el que la línea que separa la cualidad del defecto es realmente fina.
Puede que sea un poco capullo, pero estamos en su bando
En el caso de Marty Mauser es desmedida. Marty es egoísta, tramposo, profundamente egocéntrico y no tiene remordimientos a la hora de usar a las personas a las que tiene a su alrededor en su propio beneficio. Pero aún con todo esto, consigue caer bien. Al igual que otras personas con las que tiene la suerte de cruzarse en su camino, al espectador no le importa en absoluto pasar 150 minutos acompañándole a perseguir su sueño.
Puede que sea un poco capullo, pero estamos en su bando porque Marty, por mucho que le eche cara a la vida, también resulta profundamente carismático y representa algo que nos interpela. Poco importa si su origen es humilde. Él sueña a lo grande y se focaliza a fondo en conseguir su objetivo: "¿Y qué harás si tu gran sueño no se cumple?", le pregunta el personaje de Gwyneth Paltrow cuando conoce al ambicioso joven. "Eso ni si quiera entra en mis planes", responde él sin anticipar que la búsqueda obsesiva de grandeza y fama no solo tiene un límite, sino también un precio.
En definitiva, Safdie y Bronstein han construido un personaje que no puedes dejar de mirar y han tenido la suerte de contar para interpretarlo con un Timothée Chalamet que también está dispuesto a dar todo de sí mismo para ser su mejor versión.
Y si a todo esto le añadimos que Marty Supreme es una película endemoniadamente entretenida y divertida, con un punto de locura también en sus escenas de más acción, solo podemos dar las gracias de que el cine nos siga brindando este tipo de historias que no sabíamos que necesitábamos.