Críticas
4,5
Imprescindible
La Bola Negra

La herencia de Lorca

por Andrea Zamora

Un suceso puede atravesar el tiempo, y susodicho suceso puede ser cualquier cosa: un conflicto, un amor o una obra de teatro. La obra de Federico García Lorca tiene ese superpoder, el de ser eterna. Lo que también tiene la misma capacidad son las heridas y la barbarie. A Alberto le ocurre. Él, el último descendiente de un linaje que transitó la guerra y los amores perseguidos, las adicciones, el abandono y las cosas que no se dicen. Alberto, además de engullir todo eso sin desearlo, es historiador y, sin quererlo ni esperarlo, hará de aguja que cose las telas del tiempo para darles sentido. Como hilo, La bola negra, una obra desaparecida e inacabada de Lorca.

La bola negra de Javier Calvo y Javier Ambrossi es una historia de relatos que se desvelan y entremezclan a medida que los misterios se van resolviendo. Una película que es tres películas en una: un drama 'coming-of-age', un drama bélico y un ‘thriller’ dramático. Un trenzado que, aunque inteligente en forma y narración, se vuelve algo plomizo y monótono antes de que cada una de las líneas de tiempo llegue a su resolución.

El primero, con forma lírica y muy poética, es la historia de Carlos, un joven que se enfrenta a una importante votación: la que marcará su entrada o no en el prestigioso casino. Bola blanca como sí. Bola negra como no. Hay rumores y habladurías de que es homosexual y eso queda reflejado en la decisión. El segundo relato, basado en la obra La piedra oscura de Alberto Conejero, es la tragedia de Sebastián, un soldado que se une al bando nacional por supervivencia y al que se le encarga vigilar y sonsacar información a Rafael, un superviviente del bando republicano. La tercera es la que da sentido a los retales que Calvo y Ambrossi van mostrando de las dos anteriores. La última parte es la protagonizada por Alberto, a quien su abuelo, que acaba de morir, le deja en herencia un valioso documento.

Calvo y Ambrossi hacen con La bola negra una grandiosa exhibición de su talento como creadores. Talento en lo narrativo, talento en lo original, talento en lo visual y talento en la dirección. Una película que exuda madurez y se adhiere a las emociones, con un elenco a la altura de lo que exige el filme. Guitarricadelafuente, Carlos González y Milo Quifes lideran los tres relatos con sensibilidad y peso. También están por ahí una breve pero inmensa Lola Dueñas y una monumental Penélope Cruz como vedette y cupletista. La bola negra no sería todo lo que es si no contara con la habilidad de su elenco para elevar lo que ya han alzado Calvo y Ambrossi creándola.

La bola negra, aunque brillante, es un viaje que hay que escalar, una propuesta que cuesta encaminar, pero que, una vez agarrado el ritmo, se vuelve una apasionada senda de descubrimientos. Calvo y Ambrossi, buscando la belleza en sus imágenes, se engolan en sus elementos musicales y visuales. Su propuesta es muy bella, pero a briznas se pasa de enfática.

En su recta final, La bola negra se gusta demasiado. Tanto que no sabe cómo terminarse, y eso pasa factura. Si esta película no es redonda, es porque no ha sabido sacrificar algunas de sus partes para agilizar el desenlace.

Si la obra de Lorca ha traspasado los límites del tiempo, La bola negra de Calvo y Ambrossi se vislumbra como una de esas películas que también puede hacerlo. Una propuesta que resalta la importancia de la memoria para que lo atroz y la crueldad no regresen. Una historia queer con la Guerra Civil como telón de fondo que sabe a algo que le hacía falta a nuestro cine.