Críticas
3,0
Entretenida
Las aventuras amorosas del joven Moliére

Mutis por el foto

por Bibi Ramos

Tras debutar en el formato largo con Mensonges et trahisons et plus si affinités, filme que incluía varias secuencias que recreaban épocas pasadas, y con una pausa relativa de tres años durante los que dirigió algún que otro cortometraje, el realizador francés Laurent Tirard (El pequeño Nicolás) se atrevió con la traslación a la gran pantalla de un icono de la cultura gala, el dramaturgo Jean-Baptiste Poquelin, más conocido como Molière, padre de la comedia francesa que habitó en el siglo XVII. Tirard, junto a su coguionista Grégoire Vigneron, partió de la obra literaria del autor y de algunas de las biografías publicadas hasta la fecha para centrarse con especial interés en unos cuantos meses en los que el literato, presionado por los acreedores y tras alguna que otra estancia entre rejas, permaneció en paradero desconocido antes de su reaparición pública y baño de multitudes.

El tándem formado por Tirard y Vigneron, y con el apoyo de un buen diseño de producción, logra vehicular este agudo drama sentimental que a su vez hace gala de un efectivo enfoque satírico, marca reconocible del célebre autor de Tartufo. Roman Duris defiende con corrección un papel protagonista al que nada tiene que envidiar su compañero de reparto Fabrice Luchine, que encarna al burgués casado que paga las deudas del dramaturgo a cambio de que este le escriba algo para seducir a la joven viuda (Ludicine Sagnier) de quien está enamorado. El filme avanza en general con bastante efectividad, aunque contiene alguna que otra caída de ritmo debido a un metraje excesivo.

A favor: El equilibrio logrado entre la sátira y el romance.

En contra: Su duración.