Críticas
1,0
Muy mala
Mis tardes con Margueritte

Emociones descontroladas

por Rodolfo Sánchez

La trayectoria de Jean Becker ha estado marcada por una constante irregularidad. Por un lado, tan solo a partir de 1999 ha dirigido con cierta continuidad y, además, con cierta coherencia en la elección temática y estilística de sus películas. Desde La fortuna de vivir más o menos ha buscado la senda intimista de un cine basado más en la palabra que en la imagen en el que comenzamos a confundir títulos entre sí. De todas ellas, tan solo Dejad de quererme, parece buscar una senda diferente desde la dureza y la frialdad emocional. Con ella, lo que parecía un nuevo tránsito, se rompió con su siguiente película, Mis tardes con Margueritte, convencional película sobre ancianos e inadaptados que tiene interés en su tratamiento visual (planicie en este sentido) ni en su historia.

Los diálogos (es adaptación de una novela y eso se nota) salvan determinados momentos, al igual que los actores, dos espléndidos Gérard Depardieu y Giséle Casdesus. El resto, una sucesión de estampas ñoñas y aburridas que toman lo peor del melodrama para extremarlo. Una muestra más de que el cine comercial francés puede resultar muy intragable.

A favor: Los actores.

En contra: El abuso emocional.