Críticas
4,5
Imprescindible
Guardianes de la galaxia

Todos somos Groot

por Alejandro G.Calvo

Los fans de Marvel siguen de enhorabuena. La nueva entrega de su entramado cinematográfico, ese que se está construyendo como una madeja de títulos interrelacionados entre sí repletos de guiños y referencias tebeo-cinéfilas, es otro éxito sin paliativos: Guardianes de la galaxia es un perfecta batidora de ritmos pop que, disfrazada de space opera vintage, funciona tanto por la vía espectacular como por la vía cómica. De hecho, ésta es la película más divertida de todas la que ha hecho Marvel hasta la fecha –y eso que Thor: El mundo oscuro ya tenía momentos de alta comedia, aunque fuera en modo buddy movie asgardiana-, toneladas de ironía bien entendida acompañada por todo tipo de gags visuales –con Rocket y Groot como estrellas absolutas de la función, en lo que vendría a ser una versión 2.0 de C3PO y R2D2- que llegan a dominar la narración incluso por delante de la espectacularidad de las acciones mostradas.

Marvel salta al espacio expandiendo su universo –industrial, argumental y estético- hacia unos límites que aún estamos lejos de avistar. Tanto da que Peter Quill, Groot, Ronan el Acusador y compañía, sean unos desconocidos para el gran público. El éxito de Marvel (y su director, James Gunn, no olvidemos que es autor de una de las películas más divertidas de superhéroes de la última década: Super (2010)) consiste en convertirlos en nuevos iconos pop del cine mainstream contemporáneo con la misma facilidad con que la que George Lucas colocó a Chewbacca y a Boba Fett en el consciente colectivo de los últimos cuarenta años. La razón es sencilla: la película funciona como un tiro. Es espectacular a matar, tremendamente divertida, fiel al espíritu pulp que habita en los cómics –pienso en los de Dan Abnett y Andy Lanning del nuevo siglo, no en los clásicos de los sesenta con una formación totalmente distinta- y ese espíritu lúdico, convenientemente reciclado, que hizo las delicias de la juventud cinéfila de los años ochenta (pienso en los que se criaron con la obra de John Landis, Joe Dante, John Carpenter, Richard Donner, etc).

Es obvio que Guardianes de la galaxia bebe tanto de los tebeos de superhéroes como de La guerra de las galaxias (1977). Plenamente autoconsciente de que se trata de un primer paso hacia una nueva (híper) saga, calcula bien sus golpes –el momento prison break es excelente-, no baja nunca su guardia –no hay un solo altibajo- y cuida hasta el más mínimo detalle cada elemento de la narración. Que el resultado sea una película capaz de aguantar la mirada tanto a Capitán América: El soldado de invierno (2014) como a  Star Trek: En la oscuridad (2013), habla de lo bien que le ha salido a Marvel la que ha sido, hasta la fecha, su proyecto más arriesgado. Visto lo visto, por mí ya pueden lanzarse a adaptar las aventuras de los Thunderbolts, la Academia Vengadores, los Inhumanos o, vaya, lo que les venga en gana. Porque parece que está claro que les va a salir de muerte.

A favor: Yo. Soy. Groot.

En contra: Que haya que esperar tres años para su secuela.