Críticas
3,0
Entretenida
Omega

Ruptura y purismo

por Quim Casas

En plena e inesperada fiebre exhibidora de documentales de música, tras los estrenos de Oasis: Supersonic y Eat that Question. Frank Zappa en sus propias palabras, y a la espera de Gimme Danger, el filme de Jim Jarmusch sobre The Stooges, llega la película representante de la música española con Omega, retrato bien documentado, pero de fluidez cinematográfica algo encorsetada, sobre la gestación, grabación, presentación e influencia del disco que publicaron Enrique Morente y Lagartija Nick en 1996, a partir del temario de Leonard Cohen y Federico García Lorca.

Enfrentar al cantautor canadiense recientemente fallecido y al poeta granadino asesinado por los fascistas españoles no resultó tan sorprendente entonces, dada la familiaridad de Cohen con las rimas del autor de Poeta en Nueva York. Pero que un cantaor ya de por sí revolucionario como Morente uniera fuerzas con una banda de rock dislocado y agresivo como Lagartija Nick sí supuso algo más que una sorpresa, sobre todo para los puristas del flamenco.

Omega, el disco, es pues una obra de cambio, ruptura y experimentación, una prueba de fuego que unía al rock y al flamenco de forma bien distinta a como hasta entonces pudieran haberlo hecho Triana o Camarón de la Isla. A Omega, la película, le falta precisamente ese punto de riesgo. Es un documental de factura correcta, bien hilvanado de manera cronológica a partir de las imágenes de archivo y las entrevistas con algunos de los músicos, productores o familiares que participaron en el proyecto. Su valor es el de transmitir en imágenes la emoción (pero también las dudas en el caso de Morente) que surgió de aquel encuentro musical: la cara de Estrella Morente al escuchar las cintas que no se utilizaron en el disco lo dice todo sobre el carácter de descubrimiento implícito en la obra de su padre con Lagartija Nick.

Quizá algunos entrevistados tengan más voz que otros. Quizás algunas zonas queden difusas. Pero los realizadores José Sánchez Montés, buen conocedor del universo morentiano ya que dirigió el filme Enrique Morente sueña la Alhambra (2005), y Gervasio Iglesias, productor del documental Triana pura y dura (2013), controlan bien todo el ingente material del que disponen y le dan la forma didáctica necesaria para incluso despertar la curiosidad en aquellos que no comulgan con las bondades de un trabajo tan radical como el disco Omega. Si lo consiguen, su película será aún más útil de lo que ya es porque convencerá a los que no están convencidos.

A favor: la emoción que contagian los músicos cuando grababan su disco de ruptura.

En contra: el excesivo respeto a las convenciones del documental de música.