Cuando un artista o banda alcanza popularidad mundial, se asume que verles tiene que convertirse en un evento mastodóntico y, en consecuencia, caro. Hay que explotar el momento y la alta demanda, conduciendo a un círculo vicioso donde los fans son machacados por precios abusivos de compañías que se aprovechan de estos fuertes deseos.
Pero en cierto modo está en poder de los artistas enfrentarse a la posición de poder que empresas como Ticketmaster tienen sobre el precio del mercado que acaba siendo una afrenta contra los aficionados. Robert Smith ha sido uno de los que, a pesar del alcance masivo que tiene su banda The Cure, luchó por mantener sus shows medianamente asequible para sus fans.
“Todas mis discusiones con la discográfica han sido sobre cómo podemos bajar los precios” explicó en una entrevista en la web del grupo, siendo crítico con bandas como Oasis que inflaban sus entradas así como con Ticketmaster implantando los “precios dinámicos” que suben el precio cuando la demanda se dispara. Una situación que considera “una estafa codiciosa”.
Una entrada de 20 dólares por el precio de 72
Para Smith, la mera idea de poner precios astronómicos a las entradas sólo es factible si piensas que ya no vas a vender nada más en tu vida. Según él, forjar la relación con el público es fundamental: “Si la gente ahorra en las entradas, compra cerveza o merchandising. Cuando hay buena voluntad, volverán la próxima vez. Es una buena onda que da recompensa y no entiendo por qué no hay más gente que lo haga”.
La industria, eso sí, siempre encuentra maneras de explotar hasta a los bienintencionados. En 2023 un fan de The Cure se vio perplejo al tener que pagar 172 dólares por cuatro entradas para ver a su banda favorita, a pesar de que el precio base de las mismas era de 20 dólares. Otro fan en Phoenix se quedó perplejo al ver cómo pasó de pagar inicialmente 20 dólares por su entrada acabó apoquinando 72 dólares. Todo por tarifas extra aplicadas por Ticketmaster, que duplicaron o incluso triplicaron el valor aunque para la banda nada había cambiado.
En 2009, Bruce Springsteen se enfadó con Ticketmaster por intentar estafar a sus fans: cuando volvió con ellos sus entradas se vendieron a 5.000 dólaresAl enterarse de eso, Smith estalló públicamente y tomó cartas en el asunto. “He estado preguntando cómo se justifican. Si obtengo alguna respuesta coherente, os lo haré saber” soltó en un comunicado antes de hablar con Ticketmaster. La realidad es que estos gastos añadidos no estaban justificados, y The Cure forzaron a la ticketera a devolver parte del dinero a una considerable cantidad de fans. Un claro caso de cómo se pueden aprovechar los poderes para el bien.
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