Cuando faltan las ideas originales, se recurre a menudo a las adaptaciones de material literario ya escrito, a menudo novelas. La ciencia ficción es uno de los terrenos más propicios para ello gracias a varios grandes clásicos escritos en el género durante generaciones. A la hora de adaptar una de estas novelas, corresponde no sólo pagar al guionista que escribe la película sino también al autor original del libro.
Es menos frecuente que de un mismo libro adaptado cobren dos autores si uno de ellos no ha participado en la escritura. Es, curiosamente, lo que se produjo en el caso de Blade Runner, uno de los clásicos absolutos del género de la ciencia ficción donde se adapta al seminal autor Philip K. Dick. Todo el mundo conoce que la película de Ridley Scott surge de una novela suya, incluso aunque se cambiase el nombre del proyecto.
De las ovejas eléctricas al corredor
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? era una de las célebres novelas de Dick que fueron consideradas para adaptación, aunque el título no era especialmente vendible. Scott lo consideró así y, tras leer el guion, consideró que la película debía llamarse Blade Runner, ya que le llamó poderosamente la atención el título de estos cazadores de replicantes. Su decisión, sin embargo, provocó tener que conseguir permiso de otro escritor para sacar adelante la película.
Pocos años antes de iniciarse la adaptación, el autor de culto William S. Burroughs trató de meterse en el terreno de la ciencia ficción y del cine haciendo una precuela de otra novela llamada The Bladerunner. Sin embargo, sus simbolismos y su prosa abstracta hicieron el borrador de guion algo improdible, así que Burroughs acabó lanzándolo como novela aparte llamada, irónicamente, Blade Runner (a movie).
Fue un tortuoso rodaje, pero dio lugar a una película que cambió para siempre el cine de ciencia ficciónAl acuñar ya el título que se iba a utilizar, la productora de Blade Runner tuvo que ponerse en contacto con Burroughs para poder emplear el nombre para su película, aunque no tuviesen relación. Se llegó a un acuerdo con el autor, y así tanto él como Dick fueron los dos escritores que acabaron cobrando de la película de Scott. Aunque sólo uno de ellos había escrito realmente el material original.
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