"Estaba un poco enfadada con él cuando se murió. Yo no tuve despedida, no fui al funeral. Hasta muy mayor no fui al cementerio". Alba Flores tenía 8 años cuando se murió su padre, el artista Antonio Flores. No guarda muchos recuerdos de sus momentos con él y, aún así, conoce gran parte de su vida. Lo hace porque la vida de su familia, y la de Antonio en concreto, es pública. Al borde de los 40 años, la actriz ha decidido buscar, por fin, respuesta a todas esas preguntas que siempre se ha hecho acerca de su padre y lo ha dejado retratado en el documental Flores para Antonio, que se estrena mañana en cines. "Ese proceso personal ya me venía de lejos", dice Flores en una entrevista con SensaCine, "Si parece que me conozco bien es porque me he ocupado durante muchísimos años de hacer terapia".
Tras los pasos del Loliyo: 'Flores para Antonio', el conmovedor, honesto y generoso homenaje de Alba Flores a su padre | San Sebastián 2025La semilla de Flores para Antonio parte de un concierto. Los amigos y músicos del cantante llevaban tiempo pidiendo a la familia poder rendirle un homenaje y volver a tocar las canciones que hacía 30 años que no tocaban. Muchos, además, están a punto de jubilarse. Así que era ahora o nunca. "Ahí empezamos mi madre y yo a abrir un poco el baúl de los recuerdos e incluso a abrirnos nosotras mismas", explica la actriz, "también vimos que estaría bien que hubiese algo que perdurase, no solo un concierto. Entonces llegó la propuesta audiovisual".
Al principio me asusté un poco, pero luego vi que sí, que había que hacerlo y que además tenía que liderarlo, porque no iba a estar de acuerdo con nada que no fuese yo misma
Elena Molina e Isaki Lacuesta son los cineastas que han dado forma al proyecto de Alba Flores. Comenzaron mediante llamadas y WhatsApp, haciendo un poco de 'brainstorming' para ver cuál podía ser el hilo conductor. ¿Usar sus canciones a modo de diario? ¿Narrar el documental en tercera persona? Querían huir del 'biopic' más clásico y cuando visitaron la casa de Ana Villa, madre de Alba y expareja de Antonio, se dieron cuenta de que eran las historias detrás de las canciones lo que lo iban a hacer especial.
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"Nos habían hablado de los collages que hacía, pero el volumen tan grande de dibujos e intereses que tenía nos pareció decir: 'Esto acompaña a las canciones, pero es que encima...'. Cuando empezaban a aparecer todos aquellos materiales, Ana y Alba empezaban a comentar y discutir sobre versiones de cosas: 'Esto fue así', 'porque no sé quién dice tal'. Y nos dimos cuenta de que, igual que hacía falta digitalizar y darle forma a todo eso, también esas conversaciones eran parte de la película", explica Molina.
Ahí es donde Alba Flores entró dentro de la película y se convirtió en el foco de la historia. Flores había recurrido a ellos para hacer la película y, al verlo desde fuera, Molina y Lacuesta se dieron cuenta de dónde estaba el interés de todo esto. "Cuando vemos que las conversaciones no habían tenido lugar, que Alba no había hablado antes con su familia hasta plantearles hacer la película, somos nosotros quienes proponemos que pase a ser en primera persona", señalan, "No es una intromisión de [la vida familiar de] Alba, sino que la película nace de ella".
Los directores se embarcaron en un proceso vivo de grabar, montar y aprender más para seguir grabando. "Una entrevista desbloqueaba los recuerdos de otra persona. Se han solapado fases y, mientras rodábamos, Mamen Díaz estaba en la sala de montaje gestionando el material de archivo. Eso nos daba pistas sobre cómo abordar las siguientes charlas. Eran conversaciones libres", comenta Molina.
Reconstruyendo una imagen de tu propio padre
Alba Flores cuenta con numerosas horas de archivos con la imagen de su padre. Aunque no guarde en su memoria esos ocho años que pasó con él, puede visionar las entrevistas que dio con vida y los muchos vídeos domésticos que conserva la familia. En otros casos esto podría haber generado una imagen falsa, pero la naturalidad de Antonio Flores ha permitido que Alba pueda verle tal y como era. "No hay tanta diferencia [con los vídeos caseros y las entrevistas], sobre todo en mi padre. En mi familia en general no hay mucha diferencia, pero en él menos aún", cuenta la actriz y productora, "Había una naturalidad: hablaba igual en un sitio que en otro. No tenía muchos tapujos a la hora de mostrarse".
Creo que la imagen que me he hecho de él es bastante cercana a la realidad porque los testimonios de la gente que lo conoció dicen lo mismo: él era igual en la televisión, en el salón de casa, en Pachá o tocando la guitarra en la calle
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Aún así había muchos temas pendientes. Al hacer el documental, Alba se dio cuenta de que había hablado mucho de la pérdida de su padre con su terapeuta -de broma, dice que este documental es su "tesis" tras diez años de sesiones-, pero no era algo que tratase habitualmente con sus tías, Rosario y Lolita. "Esto nos lo encontramos ya rodando: ellas me decían que yo no había hablado de esto con ellas y que también tenían la necesidad de hacerlo. Yo no sabía cómo iban a reaccionar, si iban a querer abrirse mucho, poco o regular. Veríamos con lo que tuviéramos qué película hacer", recuerda, "La sorpresa fue que había la misma intensidad de ganas de hablar, de abordar el tema, de repasar la vida y también la muerte".
También había ganas de acercarse a él a través de la música. El documental incide mucho en que Alba cantaba de pequeña junto a la guitarra de su padre, pero dejó de hacerlo cuando se fue él. Poder recordarle en un concierto y atreverse a cantar sus canciones ha sido un regalo a su memoria. "Yo seguía mi propio proceso. No sabíamos si iba a cantar o no, ni cuánto. Al final canté más de lo que aparece en la película, pero me dio pudor ponerlo todo. Era bonito cerrar cantando con mi tía", cuenta.
Después, en los créditos, hubo otra vuelta de tuerca: en la postproducción, con Silvia Pérez Cruz, terminé de componer una canción para mi padre. Jamás habría pensado que podría hacerlo. Si hubiese podido antes, igual habría hecho un disco para mi padre en vez de una película
Aunque Flores para Antonio es una búsqueda de respuestas por parte de Alba, también es un modo de derribar el estigma que hay sobre las personas con adicciones. En un momento de la película la actriz asegura que ha sentido ese peso de ser hija de quien es, pero tras el estreno del documental espera que el público pueda ver más allá. "Creo que todavía hay camino que recorrer, preguntas que responder y reflexiones sobre la época, la juventud de entonces, la sociedad, el país y también la sociedad occidental. Tengo ganas de ver si cambia la mirada de la gente sobre nosotros, sobre mí, sobre mi padre. A ver en qué contribuye. Espero que en algo, aunque sea un poco", asegura.
Flores para Antonio se estrena en cines el viernes 28 de noviembre.