Es probable que conozcas a Roald Dahl por su fabuloso universo literario. Suyas son James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda o Las brujas, entre muchísimos otros. Sin embargo, su faceta como guionista cinematográfico es menos conocida, pero escribió clásicos como Chitty Chitty Bang Bang, El enterrador nocturno o incluso una película de James Bond, Solo se vive dos veces. Sí, en la que Sean Connery viajaba a Japón. Dahl era amigo personal de Ian Fleming y era consciente de que esa era su peor novela, así que no le quedó otra que intentar sacar oro de donde no lo había.
De la vida a la muerte hay un paso
La película fue al mismo tiempo un exitazo increíble y el primer traspiés de Bond, que por primera vez cayó en taquilla en lugar de subir debido a todas las imitaciones que pululaban en la cartelera y al estreno de una película alternativa del agente, la famosa Casino Royale (que finalmente se adaptó de manera oficial en 2006). Sin embargo, aunque todo el mundo estaba hablando de que esta era la última película de Sean Connery en el papel o de lo exótico que resultaba Japón, en el país del Sol Naciente afrontaron la película de otra forma.
El título original de la película, Solo se vive dos veces, es un giro original a la típica frase hecha y creaba cierto ambiente y dudas sobre la supervivencia de Bond. Sin embargo, en Japón fueron a por todas y decidieron llamar a la película 007 muere dos veces. Así, sin anestesia ni sutileza.
EON
Poco después del estreno de la película, fuera cual fuera su nombre, se anunció que George Lazenby sustituiría a Connery al frente de la franquicia en Al servicio secreto de su majestad. No gustó tanto en taquilla y Connery volvió, una vez más, en Diamantes para la eternidad. Porque, efectivamente y como decían desde Japón, 007 murió dos veces.