Crepúsculo estuvo a punto de no adaptarse jamás por culpa de Wes Craven. Bueno, más o menos. Y es que en 2003 el mítico director dirigió La maldición (Cursed), una película de hombres lobo que no se encuentra precisamente entre lo mejor de su filmografía: se pegó un tremendo batacazo en taquilla y convenció a Paramount, que iba a producir Crepúsculo originalmente, de que no lo hiciera porque al público ya no le interesaban las historias de vampiros y hombres lobo. Si supieran que 20 años después íbamos a seguir hablando de ella...
¡Viva la Antártida!
No se puede decir que Crepúsculo fuera una película de gran presupuesto: aunque tenían grandes expectativas, se gastaron 37 millones de dólares en hacerla y nadie parecía tomársela muy en serio, porque está repleta de gags y momentos absurdos, desde personas que llevan para comer al instituto una bolsa repleta de huevos cocidos hasta personajes que no salen en esa escena mirando desde la puerta. Y, por supuesto, está el tema de las banderas.
Normalmente, en Estados Unidos, las banderas que hay en los institutos representan la procedencia de los estudiantes que hay allí, pero... ¿Qué pasa en el Instituto de Forks? ¿Por qué las banderas son tan absolutamente extrañas? En una escena en la que Robert Pattinson habla con Kristen Stewart podemos ver, de fondo, las de países como Corea del Norte (dudo mucho que ningún estudiante del país pudiera no solo salir, sino ir a estudiar a Estados Unidos), Vietnam del Sur (que dejó de existir en 1975)... o Yugoslavia, extinta década y media antes del momento de empezar a rodar.
Summit
Pero hay más: está la bandera de la Antártida, que ni siquiera es un país, ¡y de Sudáfrica durante la era del apartheid! Lo más probable es que cogieran el primer atrezzo que pillaran y lo pusieran en la escena, pero... ¿Seguro que no deberían haber comprobado antes en qué universo transcurría Crepúsculo? Al final, lo de los hombres lobo y vampiros no era lo más fantasioso.