"Podrías haber hecho mucho más": fue una de las mejores actrices de la historia, pero nunca terminó de creérselo
Alicia P. Ferreirós
Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.

Una mujer adelantada a su tiempo, rebelde, independiente, con las ideas claras y una fuerte personalidad y ambición personal

Columbia Pictures

Fallecida en 2003 a la edad de 96 años, Katharine Hepburn fue una de las actrices más influyentes durante décadas y, sin duda, una de las grandes de su generación. Ganadora de cuatro premios Oscar, Hepburn entró en Hollywood por la puerta grande, puesto que en 1933 se hizo con el premio de la Academia a Mejor actriz por su trabajo protagonista en Morning Glory, que era su tercera película, a la edad de 26 años.

Hepburn estaría nominada hasta en once ocasiones más a lo largo de su carrera, todas ellas como protagonista y ganando en tres de ellas: en 1968 por Adivina quién viene esta noche, en 1969 por El león en invierno y en 1982 por En el estanque dorado.

No obstante, la carrera de Katharine Hepburn no siempre pasó por su mejor momento y vivió diferentes etapas. Tras haber irrumpido en Hollywood con gran éxito hizo varias películas que no funcionaron bien y, al mismo tiempo, se labró una fama que no era del gusto de los más conservadores: ella era una mujer adelantada a su tiempo, rebelde, independiente. Tenía las ideas claras y una fuerte personalidad y ambición personal, cualidades que no eran muy habituales en las mujeres. En los años 40 volvió a resurgir pero posteriormente volvió a pasar por una etapa de declive hasta su nuevo resurgir en los años 60.

Hepburn demostró a lo largo de toda su vida que era una actriz versátil que derrochaba talento y que podría destacar en todo tipo de papeles y proyectos independientemente de su edad y de los cambios que iba experimentando la industria con el tiempo.

Sin embargo, a pesar de ser un icono feminista, una figura de culto en la historia del cine y, para muchos, la mejor actriz de la historia, Katharine Hepburn también experimentó la inseguridad y no siempre estuvo satisfecha con sus logros.

De hecho, al hablar de su trayectoria profesional en declaraciones a The New York Times en 1981, Hepburn admitiría que el gran arrepentimiento de su carrera era no haber hecho más películas. "Rara vez veo mis propias películas, pero veo las antiguas y digo: '¡Oh, qué talentosa! ¡Qué encantadora! ¡Qué me dices de ella!'. Y entonces pienso: 'Quizás podrías haber hecho mucho más con eso'".

En aquella entrevista, Hepburn no dejaba de quitarse méritos, aprovechando para mostrar su admiración por otras personas, empezando por sus propios padres: "Cuando veo a todos esos niños que me admiran... parecen pensar que tengo integridad. Pero tengo que pensar en lo que me enseñaron mi madre y mi padre. Soy solo una sombra de ellos. Eran muy inteligentes y yo tengo la cabeza bien amueblada. Pero no creo haber usado mi inteligencia tanto como podría. Creo que podría haber llegado a algo que me interesara más de lo que he llegado a ser. Hubiera preferido ser pintor o escritor", admitía. "No puedo creer que haya pasado por la vida... y sea actor. Me aterra. No actuar en películas. Eso es seguro. Mucha gente puede hacerlo. No eres médico, ni un gran profesor, ni escritor. Eres una persona con un don para presentarse".

Katharine Hepburn se retiró en 1994 y pasó los últimos años de su vida en su casa familiar hasta su fallecimiento en 2003.

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