'El hombre menguante' nos encoge el corazón: Del drama familiar al desafío del cine de aventuras
Tomás Andrés Guerrero
Tomás Andrés Guerrero
-Cinema Expert
Desde muy pequeño devoraba series de animación y películas en VHS. Fan de la serie B, el terror, el gore, la comedia de los 80 y el cómic. Amante de las salas de cine de toda la vida.

Jean Dujardin es el protagonista absoluto de este 'remake' francés de la película de ciencia ficción del año 1957.

El hombre menguante es una película que parte de una premisa fantástica -la inexplicable reducción progresiva de tamaño del protagonista- para explorar, casi como en una fábula, la fragilidad humana. El tono de la película no se limita a un solo registro: comienza como un drama familiar introspectivo (lo que conlleva la extraña enfermedad del protagonista y cómo afecta a los suyos) y termina convirtiéndose en algo muy distinto: un relato de aventura y supervivencia que utiliza al entorno doméstico como campo de batalla gigantesco y metafórico.

El hombre menguante
El hombre menguante
Dirigida por Jan Kounen
Con Jean Dujardin, Marie-Josée Croze, Daphné Richard
Fecha de estreno 16 de enero de 2026
Cartelera y Entrada (81)

En sus primeros minutos, la historia se presenta desde una perspectiva profundamente humana: conocemos a Paul (interpretado por Jean Dujardin, que es el protagonista absoluto de la cinta) como un hombre común, con una vida familiar estable y cotidiana. La reducción física por la que atraviesa irrumpe inicialmente como una incertidumbre íntima y casi simbólica de un malestar interior. Esta etapa es lenta, reflexiva, marcada por el detalle de lo que se pierde poco a poco en el proceso -desde la seguridad en sí mismo hasta la percepción del hogar como lugar seguro- lo que infunde al relato una dimensión casi psicológica y vitalista.

Sin embargo, a medida que la narrativa avanza, el tono y la energía de la película cambian. La casa y sus objetos cotidianos (una simple escalera, una gota de agua, o incluso el suelo de la cocina) se transforman en escenarios de aventura y tensión. Esta transformación no es solo visual, sino dramática: el espacio familiar se vuelve hostil, cada pequeño detalle se carga de peligro, y la historia se desplaza de lo íntimo a lo físico, de la contemplación al ritmo más acelerado de los retos que enfrenta Paul para sobrevivir. Este giro no es abrupto, sino progresivo: te atrapa al punto de que el universo doméstico -antes conocido- se percibe como un terreno desconocido y lleno de amenazas. Sin perder el punto de vista dramático de un hombre que ve que según se encoge también se aleja progresivamente de su familia y su vida hasta entonces.

Universal Pictures France

Este tránsito del drama humano al cine de aventuras enriquece la película porque evita que se quede en un simple ejercicio psicológico. Introduce tensión real -con insectos que parecen monstruos y otros peligros cotidianos magnificados- y convierte la historia en una lucha fascinante contra la indiferencia de un mundo que se vuelve gigantesco. Por momentos llega a recordar al Náufrago de Robert Zemeckis.

Jean Dujardin un inmenso actor en un "papel pequeño"

La interpretación de Jean Dujardin es el eje emocional y narrativo de la película. Su actuación no se limita a una exhibición física del cambio de tamaño, sino que encarna con gran precisión la evolución interna de Paul. En la primera parte, Dujardin consigue transmitir el desconcierto y la frustración de un hombre que ve desmoronarse su identidad: padre, esposo y profesional… Todo ello queda cuestionado a medida que su cuerpo cambia. A medida que el personaje pierde centímetros, la actuación se hace más visceral y física. Hay una vulnerabilidad cruda en la forma en que Paul enfrenta cada obstáculo: no hay grandilocuencia, sino una presencia casi silenciosa que convierte cada gesto en una expresión de resistencia. El repetido uso de la cámara cercana al cuerpo, junto con la presencia constante de Dujardin, crea una sensación de aislamiento absoluto. Él no solo actúa: hace sentir al espectador cada centímetro perdido y cada miedo superado.

Hoy en 'streaming': Una película de aventuras verdaderamente fantástica que cautiva de principio a fin con sus magníficas imágenes

Esta cuestión sirve como puente entre el drama íntimo y la aventura épica: cuando la narración se desplaza hacia la supervivencia, Dujardin no pierde credibilidad, sino que se convierte en la encarnación de una lucha humana universal. Su personaje no es solo víctima de las circunstancias, sino testigo y protagonista de una exploración profunda sobre la identidad, la dignidad y la aceptación de un destino inevitable.

Una de las virtudes más palpables de la película es cómo logra equilibrar la reflexión filosófica con el espectáculo visual. El filme no abandona nunca del todo su componente introspectivo -la voz interior del protagonista, su relación con la familia y su percepción del mundo- incluso cuando la historia se desenvuelve bajo el prisma del cine de aventuras. Esta amalgama le da una textura rara vez vista en propuestas de este tipo dentro del cine contemporáneo francés. Todo ello, teniendo en cuenta que muchos espectadores descuidados pueden pensar que nos encontramos ante una comedia de ciencia ficción.

Universal Pictures France

El director Jan Kounen (Dobermann) entrega un trabajo que sin duda es valiente en su tono y en su ejecución. Su transición del drama familiar al cine de ciencia ficción funciona en conjunto con una actuación extraordinaria de Jean Dujardin, que aporta una mezcla de humanidad y vitalidad narrativa al relato. El resultado es un filme que va más allá del simple entretenimiento o del espectáculo fantástico: es, al mismo tiempo, una reflexión sobre la condición humana y una aventura inmersiva en un mundo donde lo cotidiano se vuelve gigantesco.

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