Cuando un programa de televisión triunfa en su país de origen, no es extraño que se adapte a otros rincones del mundo. Mask Singer, originario en Corea del Sur, es uno de los formatos con mayor número de adaptaciones de gran éxito. País al que ha llegado, país en el que ha triunfado, pero hay una excepción: Turquía, donde se emitió en FOX bajo el nombre Maske Kimsin Sen?
Mask Singer es conocido mundialmente por ser un inofensivo programa para todas las edades, pero en Turquía no se lo tomaron así. Lo que en decenas de países es un juego inocente de adivinar que famoso se encuentra tras la máscara, en el país otomano se convirtió en polémica y provocó un abrupto final a los nueve episodios.
FOX Turquia
Desde la emisión de su primer capítulo, el sector más conservador de Turquía iniciaron una feroz campaña de boicot contra el programa a través de las redes sociales. Los críticos más radicales acusaron a Mask Singer de promover el satanismo, el paganismo y de contener simbología Illuminati, argumentando que los elaborados disfraces de unicornios, monstruos y cuervos eran oscuros e inapropiados.
Una polémica que llevó a la RTÜK (Consejo Supremo de Radio y Televisión de Turquía) a abrir una investigación oficial contra la cadena, alegando que el contenido visual de las máscaras amenazaba gravemente el desarrollo psicológico infantil. Pero lo peor estaba por venir: hubo decreto presidencial firmado por Recep Tayyip Erdoğan, el presidente de Turquía.
El documento oficial, publicado en el boletín del Estado, exigía a las autoridades tomar medidas contundentes y rápidas contra aquellas producciones mediáticas y televisivas que fueran contrarias a los "valores fundamentales de la sociedad y la familia turca". Aunque el texto legal no mencionaba de forma explícita al programa, la advertencia gubernamental iba directa a ellos por lo que la productora y FOX Turquía tomaron la decisión de cancelar Mask Singer.
Las posibles multas millonarias y suspensiones de emisión terminó con la cadena organizando un final abrupto que coronó a su ganador semanas antes de lo previsto. Un insólito y prematuro desenlace que contrasta frontalmente con el éxito mundial en países más allá de Corea del Sur. Y es que en Estados Unidos, España, México o el Reino Unido el concurso anota desorbitadas cifras de audiencia en el horario estelar.