Ahora mismo, Denis Villeneuve es uno de los directores más respetados del mundo, Sin embargo, cuando saltó a la fama internacional, en 2013, el público apenas había visto Incendies, su película anterior, y Prisioneros se convirtió en un pequeño gran bombazo... A pesar de que, originalmente, fue calificada con la categoría para edades más dura: el NC-17, que prohibía a los menores entrar a la sala incluso aunque fueran acompañados de un adulto. Tras hacer unos cuantos cortes la dejaron en R, y por lo menos pudo sobrevivir.
Prisioneros de Stranger Things
Lo que Villeneuve no podía preveer es que una pareja de hermanos que querían dedicarse al mundo del cine (de manera infructuosa) verían su película y se quedarían absolutamente fascinados por ella. Tanto, que los Duffer pensaron "¿No habría sido esta película incluso mejor en 8 horas en HBO o Netflix?"... Y se pusieron a trabajar en una historia que tenía en común el niño desaparecido, solo que añadieron un pequeño extra sobrenatural. Fue, efectivamente, Stranger Things.
Tal y como Ross Duffer le confesó a Rolling Stone, "Cogimos esa idea de un niño perdido y lo combinamos con otras sensibilidades infantiles que tenemos. Ya sabes, ¿podemos poner un monstruo que se coma a la gente?". Al fin y al cabo, solo tenían que rescatar una idea antigua que tuvieron sobre monstruos, cosas sobrenaturales y experimentos del gobierno, y mezclarlo con Prisioneros. El resultado les sorprendió a ellos mismos, aunque solo Netflix confió en su talento: el resto de los estudios pasaron olímpicamente. Suficiente para montar un exitazo brutal.
Prisioneros, por cierto, también supuso la segunda nominación al Óscar de Villeneuve (bueno, concretamente fue para el mítico Roger Deakins como director de fotografía) después de conseguir que Incendies compitiera como Mejor Película de Habla No Inglesa. ¿Quién iba a decir que esta pequeña película se convertiría en el germen de una carrera apasionante y la serie que ha marcado el siglo XXI?