Aunque el monstruo de Frankenstein más conocido del cine siempre será el de James Whale, de 1931, con la cara de Boris Karloff, lo cierto es que en 1915, casi un siglo después de que Mary Shelley escribiese su novela, ya hubo una versión muda titulada Life without soul, en la que, al final, todo estaba en los sueños de un joven que se había dormido leyendo la novela. Guillermo del Toro no se ha atrevido a llegar a estos límites metatextuales, pero ha seguido el texto de Shelley (más o menos) al dedillo. ¡Incluso en sus metáforas!
No sufras, Prometeo, me dice siempre que la veo
Es bastante increíble que Frankenstein haya acabado nominada al Óscar, sobre todo teniendo en cuenta que originalmente Universal, que pretendía que formase parte de su fallido Dark Universe, la canceló sin miramientos tras el fracaso de La Momia. Netflix sabía bien lo que se estaba haciendo cuando le dio absoluta libertad creativa en 2023. El resultado es tan fantástico a todos los niveles como divisivo entre los fans.
De lo que no hay ninguna duda es de que Del Toro ha seguido, dentro de lo que cabe, a pies juntillas el libro de Shelley, incluyendo sus descripciones. El ejemplo más claro está en Elizabeth, de la que se dice "Era alegre y juguetona como un insecto en verano"... ¿Y con qué está obsesionada a lo largo de la cinta? Efectivamente, con insectos. El director mexicano no da puntada sin hilo.
Mary Shelley
Por cierto, aunque se nos suele olvidar, Elizabeth, en la versión original de 1818, no solo es la prometida de Victor Frankenstein, sino también... su prima, venida de una familia burguesa de Milán. Por suerte, al retocar la novela en 1831 Shelley se olvidó del incesto y la volvió a crear como una huérfana italiana adoptada por los Frankenstein. En la cinta de Del Toro, tiene otro origen más: es la sobrina de Henrich Harlander, que financia los experimentos de Victor. Aún a nadie se le ha ocurrido hacer una versión animada donde sea un insecto de verano, pero todo se andará.