La música latina y cantada en Español lleva años teniendo un crecimiento exponencial a nivel global, con países como Estados Unidos aceptando cada vez más artistas que no cantan en inglés (a este fenómeno le podemos sumar en paralelo el K-Pop). Nada lo representa más claramente que el superestrellato de Bad Bunny, ahora más en todas partes que nunca.
Después de ser coronado en los Grammy con algunos de los premios más importantes, el puertorriqueño terminó de coronar unas semanas fantásticas con un show de la Super Bowl muy vistoso además de en cierto modo histórico. Su espectáculo para el descanso del partido más visto del año fue el primero cantado íntegramente en español, haciendo además una celebración del espíritu y la experiencia latina que se encuentra ya arraigada en Estados Unidos.
Un latino con altavoz
El espectáculo ha levantado ampollas para algunos, incluyendo al mismo Donald Trump que criticó lo que vio como un “insulto” al espíritu patriótico. No es casualidad esta tensión, ya que el propio Bad Bunny aprovechó ya momentos como si triunfo en los Grammy para hacer críticas al gobierno estadounidense y su política feroz contra los inmigrantes, más intensa que nunca por la acción violenta de la fuerza policial ICE. Las deportaciones y los abusos están a la orden del día, y la propia administración está incentivando la persecución de los ciudadanos latinos, y el cantante decidió responder críticamente en solidaridad con la comunidad latinoamericana.
El espectáculo del descanso de la Super Bowl continua este azote público contra el gobierno, haciendo un reflejo de la diáspora de los latinos que vienen al país y tratan de ganarse la vida con trabajos que nadie más quiere hacer. Una crítica no especialmente radical y accesible para el público masivo que ve este partido y su concierto, pero inequívoco de una manera que resulta especialmente pertinente, sobre todo sumando las circunstancias.
Rosalía es una de muchos: cada vez más cantantes nos quieren contar sus trapos sucios sobre su exSi el show es realmente potente más allá de sus intenciones claras es ya harina de otro costal. Se puede hacer hasta una discusión sobre si los discos de Bad Bunny son tan merecedores de la aclamación que están recibiendo, o incluso de si son tan entretenidos como pretenden. Pero una cosa no se le puede negar: es una de las pocas superestrellas realmente dispuestas a usar su gran plataforma para lo que requiere el momento.
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