México ha sido escenario de miles de películas nacionales e internacionales. De hecho, es uno de los países con mayor representación en el cine a nivel mundial. La máscara del zorro (1998), Desafío total (1990), Kill Bill Vol. 2 (2004) o Spectre (2015) son solo algunas de las producciones de Hollywood que han elegido el país americano para desarrollar sus aventuras.
Si eres de Ciudad de México sabrás que hay varios rincones de la ciudad muy fotogénicos. Muchos edificios y casas guardan una esencia antigua que invita a imaginar todas las historias que habrán sucedido entre esas paredes, pero hay uno en concreto que destaca sobre el resto y que ha aparecido en varias películas. Hablamos del Callejón de Dolores, también conocido como el callejón Salsipuedes o el Callejón de las Damas, cerca de Avenida Juárez y la Alameda Central. Concretamente, entre Independencia y Artículo 123.
Ha sido la localización perfecta para filmar películas como Un rincón cerca del cielo, En la palma de tu mano, El Complot Mongol y Distinto amanecer, escrita y dirigida por Julio Bracho y protagonizada por Andrea Palma y Pedro Armendáriz, todo un clásico. Claro que desde entonces ha cambiado un poco y ahora esta calle es algo diferente. Antes de convertirse en una estrella, el callejón ya tenía su propia historia.
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La trágica leyenda que se esconde detrás del Callejón de Dolores
Los protagonistas en la vida real son los miembros de la Familia Olivares, quienes procedían de Toledo. Inés, hija de la familia, conoció a señor acaudalado que tenía interés en ella. Pasado un tiempo, él le propuso matrimonio, pero no recibió el visto bueno del Señor Olivares porque por lo visto la sensación no era recíproca. Los Olivares se mudaron a México e Inés terminó olvidándose de él. En su nuevo hogar, Inés se enamoró de un hombre, con quien se comprometió.
La leyenda cuenta que el español llegó a México en un viaje de negocios y vio a su amada con su nuevo amante. Ella le dejó claro que había pasado página, pero él la esperó incansable en la esquina del callejón donde vivía. Cuando salió, le gritó que quería estar con ella, pero Inés se negó y salió corriendo. El despechado sacó un arma y acabó con la vida de la joven Inés. Mientras le hundía el puñal en el pecho gritó "¡Sal si puedes!", de donde viene uno de los nombres del callejón.
Este callejón es una de las muchas calles laberínticas que en la Guerra de Reforma se convirtieron en un refugio ideal para todo tipo de criminales. Su falta de espacio y de luz hacían que estos espacios fueran perfectos para esconder cosas.