Juan Dávila, antes que actor, es cómico y, antes que eso, fue policía local en la comisaría de Alcobendas, así que sabe sacarse las castañas del fuego. Así es un poco como ha conseguido que Castigo divino se estrene en cines este viernes 13 de febrero. "El arduo mundo del actor sin trabajo", responde cuando le preguntamos por el origen del proyecto, "Yo siempre he intentado levantar proyectos y este era uno que intentamos levantar a través de dos amigos que escribieron la película, Andreu Casanova y Rubén Tejerina". Boomerang se interesó pronto por el proyecto y Pablo Guerrero, director ya conocido en la compañía, fue el elegido para hacer la comedia.
A pesar de lo que pueda parecer por su 'background' como cómico, Dávila no quiso tocar el guion, pero fue llegar al rodaje y cambiar de idea. "Pues también yo pensé 'No se toca', pero llegó Pablo y lo tocó todo. Entonces sí [se ha tocado], pero yo he metido poca mano ahí", asegura el protagonista. "Por mi forma de trabajar había que ajustar muchas cosas de tono. Decidimos trabajar con la verdad, con el conflicto del personaje como motor y que todo lo demás se fuera acoplando a esa verdad", añade el director, "pero no llevarlo a una cosa grande, sino estar en lo pequeño".
"No pongo la cámara hasta que no hago el teatrillo con los actores. Ahí seguíamos cambiando el texto porque una película o una serie son organismos vivos. Haciendo los personajes, de repente hay una frase que no entra o, si habíamos cambiado algo, nos metíamos en jardines porque luego había que mantenerlo", continúa.
El humor de Dávila ha generado alguna que otra controversia. Es defensor del humor negro y en más de una ocasión ha incluido en sus bromas temas como enfermedades raras o personas con discapacidades. Pero, al mismo tiempo, es un modo de usar la sátira para concienciar a la sociedad. En Castigo divino hay enfermedades y bromas sobre ello, pero el mensaje es blanco y realmente no ha hecho falta un ejercicio de autocensura. Dávila interpreta a un enfermero solitario que un día recibe una caja mágica que le otorga poderes sobrenaturales. Bajo la guía de su antigua portadora interpretada por Lolita-, deberá aprender a usar sus habilidades para ayudar a los demás.
Universal Pictures
"Queríamos una cosa muy blanca y un mensaje muy obvio, unívoco sobre la esperanza y sobre lo humano", cuenta el director. "A pesar de que al final estás tratando la enfermedad, la muerte y cosas bastante delicadas no ha habido autocensura", añade el protagonista.
Castigo divino llega a los cines en una época donde el público pide más consciencia a las compañías y el público. ¿Es una época de cine moralista? "Yo no lo veo tan claro", asegura el director, "Esta película no tiene un mensaje moralista. Hay una idea, un mensaje, pero no creo que esté diciendo... Aquí cada uno nos apañamos en la vida como podemos. Intentemos mirarnos un poquito más entre nosotros. Creemos que la película va un poco contracorriente porque está fuera de fórmula por todo el jaleo que tiene de circo, pero yo no veo comedias que tengan un mensaje tan directo como está aquí. También tiene un contenido dramático que otras no tienen y funciona más para que te vayas a casa y la película te pegue. O lo intentamos".
Castigo divino ya está en cines de toda España.