Puede que ahora cueste creerlo, pero a mediados de los 80 hubo una "Rambomanía" entre los chavales que dio lugar a todo tipo de productos derivados, desde chicles hasta una serie de animación de 65 episodios dirigida a niños... Lo que es curioso, porque Acorralado (Rambo) fue una película calificada para mayores de 18 años. En la serie, lejanos al espíritu de la película, se enfrentaban a un Monstruo del Lago Ness mecánico, un robot cambiaformas, una estación láser de defensa espacial o una banda de animales híbridos. Lo que estaba pensando David Morrell al escribir la novela original, vaya.
No siento las piernas
Lo curioso es que nada de esto hubiera ocurrido si hubieran seguido sus instintos con el final de la película. Y es que, en la novela original, de 1972, Rambo moría asesinado por Trautman, algo que quisieron emular en el guion. De hecho, la escena del asesinato llegó a rodarse: Trautman aleja la pistola de él, pero Rambo la dirige a su estómago y le obliga a disparar. Para el director, Ted Kotcheff, toda la película era una misión suicida y era la única manera en la que tenía sentido.
Sin embargo, tras rodar la escena, Stallone le dijo "Hemos hecho pasar a este personaje por mucho. La policía ha abusado de él. Ha sido perseguido sin final. Han mandado a los perros. Ha saltado de acantilados. Ha corrido a través del agua helada. Le han disparado en el brazo y se ha cosido a sí mismo. Todo esto, ¿y ahora le matamos?". Inmediatamente después, grabaron el final que acabamos viendo, que fue el que, efectivamente, acabaron queriendo las distribuidoras tras hacer pases de prueba con ambos.
Tres años después, nació Rambo II, donde se cargaba a decenas de personas, en 1988 se estrenó Rambo III y, finalmente, tuvo su revival en John Rambo, de 2008 (donde esta escena se usó como parte de una pesadilla), y Rambo: Last Blood, de 2019. Para un personaje que iba a morir, se puede decir que está muy vivo