La primera frase de una novela, el primer párrafo de un texto, las primeras notas de una canción y las primeras palabras intercambiadas entre dos personas que acaban de conocerse pueden ser cruciales. Es verdad que las primeras impresiones no siempre son buenas, pero hay casos en las que son muy importantes. El cine es uno de ellos y Emerald Fennell lo ha aplicado de forma extraordinaria en su Cumbres Borrascosas. Hacía mucho tiempo que una película no me atrapaba tanto con una sola escena como con la que arranca su adaptación de la novela de Emily Brontë.
Fennell lleva avisando desde el principio que su versión del tormentoso romance entre Catherine y Heathcliff no va a ser clásica. La cineasta ha puesto el título entrecomillado. "No se puede adaptar un libro tan denso, complejo y difícil como este", explicó la directora en Fandango. "No puedo decir que estoy haciendo Cumbres Borrascosas. Es imposible. Lo que sí puedo decir es que estoy haciendo una versión. Hay una versión que recuerdo haber leído que no es del todo real. Y hay una versión en la que quería que sucedieran cosas que nunca sucedieron. Así que es Cumbres Borrascosas y no lo es".
Pero, por si no ha quedado lo suficientemente claro, Fennell usa de forma extraordinaria el arranque del filme para preparar el tono y el tipo de historia que ha creado. Consigue algo maravilloso sin necesidad de que aparezcan dos gigantes como Margot Robbie y Jacob Elordi.
'Cumbres borrascosas' se pasa por el forro la novela de Emily Brontë: no es la 'Titanic' que querían pero es libre"En los primeros momentos de una película hay que marcar el tono y explicar qué es", dice la cineasta en USA Today. "Se trata de un romance profundamente sentido. Pero también quería que la gente entendiera que sería sorprendente, oscuramente divertida y quizás más extraña de lo que esperaban. Era importante reconocer desde el principio que la excitación y el peligro son prácticamente lo mismo: eso es lo gótico, y era importante que lo primero que viéramos fuera a Cathy, esta joven, aparentemente asustada, pero luego realmente encantada. Nos dice mucho sobre quién es ella, pero también mucho sobre Brontë. Tenemos la idea de que el mundo de los dramas de época era fragante, hermoso, pastel y encantador. No lo era en absoluto. Era un lugar peligroso para vivir, así que para mí fue crucial mostrarlo desde el principio".
Condensar en solo unos minutos la película entera
Warner Bros.
La escena inicial de Cumbres Borrascosas capta la atención con el primer sonido. No hay imagen, pero sí los gemidos de un hombre. Parece que se está masturbando, pero en realidad está exhalando sus últimos suspiros: está muriendo porque es un ahorcado. El gentío congregado en la plaza del pueblo, entre el que se encuentra una pequeña Catherine, mira cómo el hombre fallece, pero también cómo tiene una erección. Una monja pone los ojos en blanco: se excita viendo el bulto en el pantalón. Después, comienza una fiesta y una suerte de orgía. Catherine y Nelly, su dama de compañía, corren de vuelta a casa mientras suena la tenebrosa 'House' de Charli XCX que repite la frase "I think I'm gonna die in this house" ("Creo que me voy a morir en esta casa").
Todo esto dura solo unos minutos, pero es un momento muy poderoso y sugerente. Es hipnótico y adictivo porque rompe con las expectativas de lo que se tiene de una adaptación de una novela clásica. Parece una trastada, una picia, una jugarreta y, precisamente por eso, es divertido. Es original y muy inteligente arrancar una película con una carta de presentación tan rica en lo narrativo y visual, tan transparente con lo que se quiere contar y tan diferente. En un espacio pequeño de tiempo y espacio, Fennell condensa lo que es su Cumbres Borrascosas. Cuando terminó, yo solo quería volver a ver ese trocito de hechizo -que parece maldición- otra vez para rebañar con los ojos y oídos cada recoveco de la escena.
En SensaCine hemos dado a Cumbres Borrascosas una nota de 3,5 sobre 5. "Es una película deliciosa y gamberra porque, dentro del corsé que predispone la obra original, es libre y se atreve a no ser fiel", te contamos. "Su envoltorio es jugoso y muy apetecible, pero la golosina que viene dentro es de esas que saben muy bien al principio y luego se vuelven un poco insípidas".