En el camino de un actor al éxito hay mucho esfuerzo personal, y también mucha gente que ofrece apoyo de diverso tipo para ayudar a hacer posible dicho éxito. Suelen ser personas del círculo interno que apoyan detrás de las cámaras, o a veces incluso un aliado improbable durante un rodaje. Es justo, cuanto menos, reconocerlo cuando se da el caso.
Los discursos de agradecimiento en los premios suelen estar para que los actores reconozcan a esas personas que han hecho posible el trabajo cumbre que les ha llevado al reconocimiento. Ahí encontramos muchas menciones a la familia, al cineasta que ha llevado la producción, agentes… Y ocasionalmente se agradece a un animal.
Érase un hombre y su caballo
Lee Marvin hizo un doble papel protagonista en Cat Ballou, una comedia de western en la que aparece junto a Jane Fonda y en la que tiene un instante icónico haciéndose el borracho mientras cabalga y esta apoyado en una pared. La película fue un éxito de la época, y Marvin cosechó gran parte de la aclamación de la película.
En abril del año 1966 se celebró la 38 edición de los Premios Oscar, con Cat Ballou recibiendo cinco nominaciones. Marvin fue el único ganador de dichas cinco, llevándose el premio a mejor actor por su divertido trabajo. En su discurso fue breve, aunque estuvo agradecido por el reconocimiento. Aunque sabía que parte del mérito no le correspondía.
¿Serás capaz de acertar los ganadores? Haz tu quiniela de los Óscar 2026 con SensaCine y PeugeotTras decir que iba a ser breve, Marvin compartió con el audiotorio que había “demasiadas personas a la que agradecer” por haber conseguido la carrera que había tenido. Aunque tuvo tiempo a mencionar su gran compañero de escena que le propició una de sus imágenes más icónicas: “creo que la mitad de esto pertenece a un caballo en algún lugar de Nevada. Gracias”.
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