Este domingo 15 de marzo de 2026 se celebra la gala de la 98 edición de los Premios Oscar. Como cada año, la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood premiará la excelencia del último año en la industria y, también como cada año, ya solo entre las nominadas, se lleve quien se lleve los premios, se derrocha excelencia.
La ceremonia nos permitirá conocer si finalmente será una de las tres favoritas -Hamnet, Una batalla tras otra y Los pecadores- la que gane el Oscar a Mejor película o si dará la sorpresa, si Sirat se lleva alguno de los dos galardones a los que está nominada o si las últimas declaraciones polémicas de Timothèe Chalamet tendrán consecuencia en un premio que ya muchos consideraban que tenía ganado.
Asimismo, la gala dejará, como todas, anécdotas varias, momentos más divertidos que otros y mensajes importantes en algunos discursos, especialmente en un momento en que la situación política mundial pasa por un momento profundamente convulso.
En el pasado han sido muchos los discursos que han dejado huella, pero justo este 2026 se cumplen 20 años de uno que en su día fue muy comentado porque, en lo que muchos vieron amor por el gremio otros sintieron condescendencia y superioridad moral: cuando George Clooney recibió el Oscar a Mejor actor de reparto por Syriana en la 78 edición de los Oscar.
Aquella gala, además, fue muy especial para Clooney, puesto que también estaba nominado a Mejor director y Mejor guion original por Buenas noches y buena suerte, su segunda película como director.
Clooney no ganó ninguno de esos premios, que fueron a parar a Ang Lee por Brokeback Mountain (Mejor director) y Crash (Mejor guion original), respectivamente. Sin embargo, sí tuvo la oportunidad de subir al escenario a recoger el premio a Mejor actor de reparto. En su discurso quiso estar simpático y gracioso, y lo consiguió, pero también generó controversia e incluso le acabaron dedicando un episodio de South Park.
"Es curioso ganar un Premio de la Academia; de ahora en adelante, esto siempre será sinónimo de tu nombre", comenzó el actor antes de hacer una interesante reflexión sobre la importancia de ganar premios. "No sé muy bien cómo se compara el arte. Si ves las actuaciones de este año, de estos actores, y a menos que todos hubiéramos interpretado el mismo papel, no sé cómo se compara. Son actuaciones estelares y un trabajo maravilloso, y me siento honrado, de verdad, de estar aquí".
"Diría que, ya sabes, en Hollywood estamos un poco desconectados de vez en cuando", comenzó diciendo con clara ironía en referencia a esa distancia con el mundo real de las que a menudo se acusa a las celebrities. "Probablemente sea algo bueno. Somos quienes hablamos del SIDA cuando apenas se rumoreaba, y hablamos de los derechos civiles cuando no era muy popular", dijo con sarcasmo. "Y nosotros sacamos temas a colación. Esta Academia, este grupo de personas, le dio a Hattie McDaniel un Oscar en 1939 cuando los negros aún se sentaban en las filas de atrás en las salas de cine. Estoy orgulloso de ser parte de esta Academia, orgulloso de ser parte de esta comunidad, y orgulloso de estar desconectado".
Aquel discurso dejó huella. En MovieWeb lo eligieron como uno de los peores de las historia, mientras que hace unos años The Atlantic lo llamaba "uno de los momentos más vergonzosos jamás registrados" y lo tildaba de "arrogante, presumido y condescendiente". Además, ese mismo año un episodio de South Park hizo referencia a su autosuficiencia.