Se suele decir que con sus 519 capítulos del manga (a los que hay que sumar spin-offs y secuelas), Dragon Ball es una serie bastante larga: al fin y al cabo, se estuvo publicando semanalmente durante once años, que no es poca cosa... hasta que la comparas con Sazae-San, por ejemplo, que publicó 6477 tiras de prensa diarias, o KochiKame, un manga de humor que en los 40 años que duró acumuló un total de 1968 capítulos distribuidos en 201 tomos. ¿Cómo, entre 1976 y 2016, no iba a tener crossovers con algunas de las mejores series de la Shonen Jump?
Kochikame-hameha
Osamu Akimoto, el creador de KochiKame (que sigue vivo a sus 73 años) tuvo el récord de mayor número de volúmenes publicados para una sola serie de manga hasta 2021, cuando se lo arrebató Golgo 13. En todo caso, te puedes hacer una idea del icono que es en Japón. El suficiente para que Akira Toriyama, en 2006, se prestara a hacer una historieta de 9 páginas donde el universo de los policías de Tokyo se mezclaba con el de Dragon Ball.
En el capítulo especial Esta es la Estación de Policía enfrente del Parque Dragón en el Planeta Namek (ante todo, conciso), ambos mangakas crearon una historia en la que Ryo-san se encuentra con la nave de Freezer y con Vegeta, ambos en busca de las bolas de dragón. Eso al policía le da igual: su única obsesión es poner la multa correspondiente, porque la nave está aparcada de manera ilegal. Empieza una pelea en la que Ryo-san sobrevive a todos los ataques de Freezer, que se plantea si es el héroe más fuerte del universo: como viene de un manga de humor, nunca morirá, al fin y al cabo. Al final, Goku llega en su nave en busca de Freezer y Ryo-san le intenta multar de nuevo. Mira, en 9 páginas la cosa no da para más.
Shōnen Jump
Puede que no sea lo que los fans de Toriyama esperaban, pero no deja de ser pura comedia que, además, continuaba un capítulo que ya hicieron juntos en el volumen 69 de KochiKame, donde a Ryo-san le asignan un puesto en el Planeta Namek. Vamos, que ni los fans más acérrimos de Goku y compañía suelen tener la menor idea de este extrañísimo cruce de universos.