Cuando JRR Tolkien escribió El Hobbit por primera vez, en 1937, no esperaba que Gollum volviese a aparecer años después (y mucho menos a ser una pieza clave) en su obra cumbre, El señor de los anillos. Así, en aquella primera versión incluso le ofrecía a Bilbo el anillo si perdía el juego de preguntas y respuestas, y en ningún momento pretendía comérselo, sino, simplemente, jugar y enseñarle el camino de salida. Obviamente, Tolkien tuvo que mandar una carta urgente a su editor pidiendo que incluyera un episodio prácticamente nuevo sobre el personaje. Y de aquellos polvos, estos barros.
Mi tessssoro
Si le dices a un ávido lector de Tolkien que, antes de convertirse en Gollum, Smeagol era un hobbit igual que Frodo, probablemente se enfade. Con cierta razón, eso sí: Smeagol pertenecía a los hobbits Stoor, habitantes del río, como se cuenta en el prólogo de la versión fílmica de El retorno del rey, donde vemos cómo acaba matando a su primo Deagol por su tessssoro.
Sin embargo, en Las dos torres ya nos dan una pista de su origen, cuando, en una de sus primeras escenas, podemos ver los pies de Gollum durante un segundos: son tan grandes como los de cualquier hobbit. Entonces era un guiño para los lectores del libro, pero se acabó convirtiendo en un augurio de la revelación de la siguiente entrega. Peter Jackson, genio y figura.
New Line
No sabemos si volveremos a ver los pies del monstruo en el nuevo spin-off de la saga, The hunt for Gollum, que se estrenará el 17 de diciembre de 2027 y que, de momento, promete ser un festival de cameos para los fans más acérrimos de la saga. Si funcionará o no, de momento es un enigma.