El cine de aventuras y acción siempre ha sido enemigo de la física, y es algo que los espectadores, claro, celebramos. ¡Qué aburridas serían las películas si fuesen completamente realistas! No tendríamos a John Wick, a la saga de Misión Imposible, las cintas de John Woo... ni siquiera a Indiana Jones.
Nos vamos a quedar en una de sus últimas entregas, la muy discutida Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008), concretamente en una de sus escenas más recordadas, famosas y polémicas, en las que Indy se esconde dentro de una nevera para sobrevivir a una explosión nuclear en el desierto.
En esta escena, Indiana Jones entra en un refrigerador 'blindado' con plomo y sale despedido por la onda expansiva, algo que luego ha sido muy comentado acerca de su realismo, o la falta del mismo.
En el estupendo video de Insider 'Scientists Rate 65 Scenes From Movies and TV | How Real Is It?', Gregg Spriggs, físico especializado en armas nucleares en el Laboratorio Nacional de Seguridad de Lawrence Livermore, analiza esta escena en términos de realismo y, oh sorpresa, no sale muy bien parada.
En el análisis físico de la escena, se señala que el refrigerador parece moverse más rápido que la propia onda expansiva, "algo que simplemente no puede ocurrir. El impacto del frente de choque habría elevado el electrodoméstico por el aire, pero su movimiento posterior no podría superar la velocidad de la onda. A medida que esta se expande, termina degradándose hasta convertirse en lo que los expertos llaman una onda acústica, viajando a la velocidad del sonido".
Si pensamos en el refrigerador chocando contra el suelo a más de 1.200 km/h, su estructura de metal —incluso con plomo dentro— no aguantaría un golpe tan brutal
"Al principio de la explosión, la onda de choque sale hacia afuera y deja una burbuja de aire muy poco denso donde ocurrió la detonación. Esa burbuja crea una gran fuerza que la hace subir, y al hacerlo succiona todo de vuelta al centro: eso es la "fase negativa" de la onda", continúa. "En un escenario real, el protagonista no habría salido despedido únicamente: tras ser impulsado hacia afuera, habría sido absorbido otra vez hacia el punto de explosión".
En términos de realismo físico, el especialista otorga a la escena una calificación de tres sobre diez. Reconoce que el pulso térmico y la fase positiva de la onda expansiva fueron representadas de forma bastante precisa, aunque el resto del planteamiento resulta, en definitiva, poco verosímil.
Está claro que, para esto del cine, hay ocasiones en que no queremos nada de realismo, sino todo lo contrario; y esta es una de ellas.