Es bien sabido que Tom Cruise, antes de conocer a su primera mujer, Mimi Rogers, era un joven normal y corriente. Si acaso, después de su éxito en Risky Business y Top Gun, demasiado seguro de sí mismo. Sin embargo, en 1986, Rogers le llevó a su primera reunión de su iglesia, un lugar conocido como la Cienciología. El actor se enganchó desde el principio, y todos sabemos lo que ha pasado a continuación: su ex-mujer, que creció entre cienciólogos, pudo salir de la secta, pero Cruise se hundió hasta el fondo, y ha dejado que dicten gran parte de su vida.
Un poco ce-porro
Es importante el contexto porque, como parte de la Cienciología, el actor afirma que nunca jamás ha bebido alcohol ni ha tomado drogas de ningún tipo. Por eso fue tan sorprendente cuando, en 2008, aún lidiando con la mala reputación que le dio el famoso salto en el sofá de Oprah, apareció en California una marca legal de marihuana llamada Tom Cruise Purple, que utilizaba para promocionarse un dibujo del actor riéndose.
No era para menos: aparentemente, esta variedad hacía reír de manera incontrolable a quien la probaba, y se hizo famosa rápidamente. Claro está, también llegó a los oídos de Cruise, al que, según os podéis imaginar, no le hizo ninguna gracia. Según se dijo en el momento, acabó estando realmente furioso porque, al fin y al cabo, él mismo odiaba las drogas por su religión, y no apoyaba esta marca en absoluto. Uno de sus abogados afirmó: "Tom no permite que su nombre y su cara se usen para vender productos. Y como puedes imaginar, si fuera a hacer una publicidad, esta no sería su primera elección".
California
Al final, para no dañar aún más su imagen y porque, al fin y al cabo, era una broma y nadie lo iba a confundir con apoyo real por parte suya, ni siquiera la metieron a juicio y la dejaron estar. Tanto, que a día de hoy sigue vendiéndose sin problema, convirtiéndose en uno de los muy pocos productos que puedes comprar con la cara del actor en ellos. Fans del merchandising, ya sabéis.