En 1964, Clint Eastwood quedó impactado en su primer rodaje en España: "No estaban acostumbrados al silencio"
Alicia P. Ferreirós
Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.

Cuarenta años después la leyenda de Hollywood seguía recordando algunas anécdotas

Cuando Clint Eastwood aceptó el papel principal en la película Por un puñado de dólares de Sergio Leone todavía no era una estrella, pero aquel trabajo le convertiría en una. El legendario actor y director, que el próximo mes de mayo cumplirá 96 años, apostó por el género del 'spaguetti western' cuando todavía no se había puesto de moda porque le parecía interesante vivir la experiencia de viajar a Europa y no se equivocó. Tras el éxito del primer largometraje llegarían La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo y el intérprete no solo alcanzó la fama mundial gracias a ellas, sino que se convertiría en todo un icono del género.

Por un puñado de dólares
Por un puñado de dólares
Fecha de estreno 27 de septiembre de 1965 | 1h 39min
Dirigida por Sergio Leone
Con Clint Eastwood, Gian Maria Volontè, Marianne Koch
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3,8
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"Cuando me propusieron hacer Por un puñado de dólares no existía nada parecido a un spaguetti western", contó en 2003 en una entrevista con Inside The Actors Studio. "Pensé que la idea de hacer un western en Italia sonaba extraña, pero luego resultó que lo haríamos en España. Era una versión western, un remake western de Yojimbo, y siempre me encantó Yojimbo así que eso fue lo que me inspiró a aceptar el proyecto".

En el año 2007, Eastwood hablaría más en profundidad sobre el rodaje en España en una entrevista, 'A Few Weeks In Spain', cuyos fragmentos se pueden encontrar en YoTube. En ella, el veterano de Hollywood compartió que había quedado sorprendido con los medios y la "caótica" forma de trabajar del equipo liderado por Sergio Leone, muy diferente a lo que estaba acostumbrado a ver en Estados Unidos.

"Probablemente no iba a hacer nada. Pensé que aquello iba a ser un fracaso total, pero al menos iba a poder hacer un viaje a Italia y España, países en los que nunca había estado. Iba a ser una buena experiencia y, si además funcionaba, sería un bonus. Así que simplemente hice el viaje e intenté hacerlo lo mejor posible", explicó.

Desde el principio, los medios con los que contaba el proyecto dejaban claro que estaba muy lejos de ser una superproducción: "Llevé bastante de mi propio equipo. Compré unos vaqueros, llevé las botas que usaba en Cuero crudo y, en general, me llevé casi todo el vestuario. Recogimos algunas cosas en España, pero, a diferencia de una película estadounidense, o de cualquier producción con un presupuesto medio o alto, donde hay duplicados y triplicados de todo por si algo se pierde o se estropea, nosotros no teníamos nada. Yo tenía un solo sombrero; si lo perdía, estaba acabado. No había forma de reemplazarlo".

También quedó impresionado por la forma que tenían de hacer las cosas: "Era muy curioso, porque estabas rodando una escena y, fuera de plano, veías a gente jugando al frisbee, haciendo gestos o contando chistes. Se oía a la gente hablando… era muy, muy distractor".

Yo simplemente lo ignoraba y lo usaba como una forma de concentrarme aún más, pero no estaban acostumbrados al silencio de un rodaje donde el sonido es importante

"Estábamos haciendo películas de muy bajo presupuesto. No era una gran producción italiana. Por un puñado de dólares costó unos 200.000 dólares, quizá un poco más. Era un presupuesto muy ajustado, con dinero alemán, español e italiano, y esos tres socios estaban constantemente discutiendo sobre quién pagaba qué", recordó. "Era un sistema bastante caótico, y el nivel de eficiencia no era tan alto como el de un equipo estadounidense, británico o incluso el de los italianos hoy en día".

Tanto le llamaron la atención algunas cosas que, que cuarenta años después, el actor seguía recordando algunas anécdotas concretas: "Recuerdo que estábamos rodando en Almería y necesitaban un árbol para una escena de ahorcamiento, con una soga, como símbolo al pasar cabalgando. No encontraban ninguno. Había un árbol viejo en el jardín de alguien, estaba muerto, pero estaba en su propiedad. Así que mandaron a un equipo y lo cortaron. El dueño salió y preguntó: '¿Qué están haciendo?'. Y le respondieron: 'Somos del departamento de carreteras; este árbol es peligroso, podría caer sobre la vía, así que lo retiramos'. El hombre se lo creyó. Ese era el tipo de "creatividad" que se usaba".

Otra anécdota recordada por Eastwood tuvo lugar en el rodaje de la segunda película, La muerte tenía un precio: "Necesitaban una grúa, pero no podían permitírsela. Sin embargo, una empresa cercana tenía una. En verano, en España, hay muchas fiestas católicas, prácticamente una cada semana. Se acercaba una, y el equipo italiano no podía rodar por ser una festividad religiosa. Entonces Sergio [Leone] fue a ver al obispo y le dijo: 'Nosotros no somos católicos, somos una compañía judía y estamos aquí rodando una película. ¿Podríamos trabajar ese día?'. El obispo les dio permiso. Así que fueron a la otra compañía y les dijeron: 'Vosotros no podéis rodar, pero nosotros sí. ¿Nos prestáis la grúa?'. Y así consiguieron usarla".

"Mirándolo ahora, fue una experiencia estupenda, pero en su momento era todo bastante caótico… aunque también muy divertido", aseguró. Además, volvió convertido en una estrella. ¿Qué más se puede pedir?

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