A sus 71 años, con más de 180 trabajos interpretativos a sus espaldas y ganador de un premio Goya en 1998 por su trabajo en la película La buena estrella, es uno de los actores españoles más populares, reconocidos profesionalmente y queridos por el público. A sus espaldas encontramos una trayectoria espectacular de más de 45 años, en la que nunca ha dejado de trabajar y durante la que ha demostrado ser uno de esos intérpretes con talento y capacidad para lo que se le ponga por delante en proyectos tan distintos como Amanece, que no es poco, La niña de tus ojos, La caja 507, Celda 211 y, por supuesto, series televisivas que son absoluta historia de España como Los ladrones van a la oficina o Los Serrano.
La película que lo comenzó todo fue Ópera prima, su debut como actor y también la primera película del cineasta Fernando Trueba en 1980. Resines y Trueba se habían conocido y forjado una amistad durante sus estudios en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y el director solía contar con él como actor para sus cortometrajes. Así, Antonio Resines también se convirtió en el protagonista del primer largometraje de Trueba, que había escrito junto a su también compañero Óscar Ladoire, que también interpretó uno de los personajes principales de la película.
Estrenado en cines casi de milagro, el filme apenas atrajo espectadores al principio, pero poco a poco se fue haciendo popular y pudo estar varias semanas en cartel. Más tarde, la película acabaría saliendo de España y recibiendo un reconocimiento internacional que ayudó a que Fernando Trueba se forjase una carrera. De hecho, Ópera prima recibió el Premio Agis en el Festival de Venecia y se llevó el máximo galardón como Mejor película en el Festival de Cine de Chicago.
Sin embargo, Antonio Resines aún recuerda algunas terribles críticas que recibió en su momento por el que fuera su primer papel en una película. Lo ha contado varias veces, como en su visita al podcast El Sentido De La Birra con Ricardo Moya en 2024, mientras reflexionaba sobre la mala prensa injusta que a menudo había recibido la comedia y cómo solo empezaron a tomarle más en serio a raíz de su trabajo en La buena estrella.
Cuando me dieron el Goya por 'La buena estrella' ahí ya hubo un cambio real. Porque las críticas que teníamos nosotros eran... Vamos, yo me acuerdo que de Óscar Ladoire y de mí en 'Ópera prima' dijeron una vez que éramos los peores actores que habían salido en España desde que se acabó la guerra civil
"¿Desde la guerra civil? No jodas, tenía que haber alguno peor que nosotros. Bueno, pues por lo visto no", recordaba divertido.
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"Yo no distingo mucho entre drama y comedia. Los trabajos son igual de fáciles o de difíciles o de complicados o de o de menos complicados, pero ahí [con La buena estrella] sí hubo un cambio y entré en la categoría de todoterreno que podía hacer un poco todo lo que se supone que tiene que hacer un actor".
Rodada en apenas cuatro semanas, Antonio Resines interpretaba a León, el mejor amigo del protagonista de la película, que encarnaba Ladoire: Matías, un joven periodista de 25 años, divorciado y con un hijo pequeño que pasea su amargura por Madrid hasta que se enamora de su prima de 19 años, Violeta (Paula Molina). Aunque al principio se resiste a admitir que se ha enamorado de su propia prima, poco a poco y tras consultarlo con sus amigos, se va dando cuenta de que es la mujer de su vida e intenta que el sentimiento sea recíproco.