Guillermo Del Toro: "Mimic', 'El laberinto del fauno' y 'La forma del agua', son los rodajes más horribles que he tenido"
Sara Heredia
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.

El cineasta asegura que, de 65 días de rodaje, 64 fueron espantosos. "El trabajo del director es que quede en ese cuadrito exactamente lo que tiene que quedar", asegura

FICM

Guillermo del Toro no es solo un director de cine; para muchos, es ese "tío sabio y fantástico" que todos quisiéramos tener. Su popularidad no se basa solo en sus Oscar, sino en una combinación única de humanidad, friquismo puro y un amor incondicional por lo diferente.

Seguro que tú también tienes una película favorita de su filmografía. O, si no te va mucho lo fantástico, al menos has escuchado hablar de sus trabajos. Pero lo que quizás no sabías es que ese trabajo que amas a Del Toro le provoca pesadillas. Eso es lo que dijo en una clase magistral que dio en FICM en 2017.

De las películas que he rodado, las tres peores experiencias de rodaje han sido 'Mimic', 'El laberinto del fauno' y 'La forma del agua'. Son los rodajes más horribles que he tenido.

En la clase magistral menciona que de 65 días de rodaje que tuvo La forma del agua, 64 fueron "espantosos". Solo hubo un día bueno en todo ese tiempo y fue cuando filmaron a la criatura en medio del cine mirando la película. Ese fue el día bueno porque fue la única vez que lograron terminar temprano, algo que nunca volvió a suceder.

Explica que La forma del agua costó 19 millones de dólares, exactamente lo mismo que había costado El laberinto del fauno 10 u 11 años antes, pero con una escala mucho mayor. Su terrible experiencia en ese rodaje viene de su propia exigencia. Cada imagen le costaba muchísimo trabajo porque buscaba un nivel visual altísimo con poco dinero. Su objetivo era estirar el presupuesto para que la cinta pareciera de 60 millones, lo cual los mantuvo en un dilema y tensión constante. Así no era posible relajarse en ningún momento.

Guillermo Del Toro, como buen friki, se debe al público -de hecho, en esa misma clase magistral se escucha al principio cómo decide realizar otra clase magistral justo después de esa para poder atender a todos los que quisieron entrar y no pudieron. Solo Guillermo- y sabe que lo único que importa es lo que salga en la pantalla. No importan las excusas, el sufrimiento físico o si el presupuesto no alcanzaba; el público paga su boleto para ver resultados, por lo que él tenía que cumplir.

El trabajo del director es que quede en ese cuadrito exactamente lo que tiene que quedar

Finalmente, agrega que, sin importar lo terrible que fue la experiencia en el set (haciendo hincapié en el caso de Mimic), nunca ha hecho una película que no le importe muchísimo a nivel personal, asumiendo las consecuencias y el desgaste que cada proyecto conlleva.

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